jueves, 2 de octubre de 2008

El amor está en el aire (acondicionado)

¿Os acordáis cuando erais puros e inocentes y no conocíais ni la mitad de lo que sabéis ahora? Esa edad en la que tu única preocupación era tener veinte duros para las máquinas o para gominolas. La echo de menos. Necesito las cosas sencillas, simples, sin dobleces y crecer hace difícil mantenerlas así. A resultas de ser políticamente incorrecto, veo más en las mujeres esa cualidad de observar los matices, fijarse en los pequeños detalles. No me considero demasiado masculino en el sentido aparente del término, pero sí que me considero de trazo grueso. Es decir, lo veo todo como algo sólido, unido y, luego, a base de golpes en ocasiones, me doy cuenta de las partes, de la complejidad que encierra todo.
A ver si me aclaro un poco con un ejemplo: en las relaciones creía que lo único que importaba era quererse mucho y darse besitos en un portal, ir a cenar de vez en cuando y decir "lo preciosa que eres" y "cuánto te quiero". Bien, huelga decir que mi pareja lo veía todo de otra manera y desde el principio. Mi madre me dijo una expresión que resume parte de lo estoy intentando explicar: "mucho te quiero Pepico, pero pan poquico" (acuñada por una mujer, estoy seguro). El periodo de adaptación de un hombre normal a la lógica interna de las relaciones debe durar hasta que se acaba el "ciclo idiota" de una relación. Si continuas y no cedes, vienen mal dadas, agárrate los machos, muchacho.
Claro que personalizo mucho esta reflexión y sé que hay ejemplos de sobra para rebatirme, así que hacedlo, por favor.
Con esto entro también en una cuestión que ya dije en otra entrada que quería tratar: lo cínicos que nos volvemos en una relación larga. Y es que son los kilómetros y no la edad la que nos vuelve cínicos. Hoy en día casi todos los tópicos de las relaciones se han cumplido en mi caso, esos tópicos que creía caducos y "que a mí no me va a pasar". No es que no sea feliz, al contrario, lo soy pero de otra manera así que es inevitable añorar esos juegos que suenan a chiste ahora, que son ejercicios vacíos, fantasmas del pasado (¡puro cinismo!). Y esto es porque a estas alturas ha habido tantas peleas, desencuentros, encuentro, reconciliaciones que entramos en una dinámica que antes hubiéramos rechazado de pleno y ahora abrazamos. ¡El famoso polvo de reconciliación! ¿Qué es sino una manera de suavizar lo que nos hace daño?
Lo dejo, prefiero hablar de cosas prestadas y discos geniales: ayer escuché el nuevo álbum de Antony and the Johnsons en RNE3 ("Shake that devil" o algo así) y me dejó alucinado. ¡A bajárselo! Perdón, ¡a comprárselo!
PD: En una invitación de boda que he recibido hace poco encabezaba: "el amor es como el mar, se ve el principio pero no el final". Por lo menos rima. Y qué título más tonto he puesto hoy.

1 comentario:

confident dijo...

he publicado un comentario y la mierda internet me lo ha borrado...te decia que yo por principios o iris a esa boda y que yo a los dela invitacion les diría..."si quereis yo os digo cuál es el final", no porque vaya a ser malo, sino porque ya todo esta escrito, poco espacio quedan para las sorpresas.

Ha sido buenisimo esta tarde ver las cara de la gente en la consulta mientars hablaba por telefono...tan atentos ami conversación como si fuese suya, solo me faltaba decirle:"quereis que le diga algo a manolo?" y otra cosa, algo va mal cuando joto se covierte en mi compañero de desayunos y cuando me gusta estar en la sala de espera del médico, porque he tenido una rato tranquilo para leer...He visto esta noche pushing daisis en el plus, el primer episodio, muy muy bueno y el otro día me gustaron en radio 3 "the bridges" pero no consigo bajarmelo del emule, prefiero ir a la tienda y comparlo...asi soy...