Alucinante... nunca me había sorprendido tanto un directo. Sólo una peguilla: que hubiera sido de pie, que al final se hubieran bajado,... (por pedir que no quede).
El viaje de vuelta ha sido estupendo, con ellos de banda sonora. Y al llegar al trabajo también lo hemos puesto, se oía en todo el pasillo. ¡Así si nos motivamos para trabajar!
Ahora toca descansar un poco, que mañana ya tendremos lo nuestro también, qué emoción, de nuevo juntos. Confident va a alucinar cuando os tenga aquí otra vez.
Qué semana!!! demasiadas sensaciones, demasiadas emociones y todas buenas...
Lo mejor el reencuentro, como siempre, con unas latas en la mano, y unas risas en la cara. La emoción del timbre que suena, y ese pasado que se hace de repente presente como si el tiempo no hubiera exixtido hasta ese momento.
Un chaval se me acercó a las 3 de la mañana y me resumió todo con una frase de adulto: "el que vuelve es porque algo tiene" Todos tenemos sitios a los que volver.
Una semana que comienza con el mejor directo posible sobre un escenario, nunca nunca puede acabar mal.
Lo peor, ver a tu lado vidas sesgadas por la distancia, el olvido, los años, la rutina...pero como siempre hay sitios a los que volver, siempre hay a quien contarle nuestras ruinas y escombreras,de esas que todos tenemos.
Wilco hace llorar al público (crónica de Madrid) Mayo 27, 2009 by xavi Filed under Articulos Leave a comment Por Carlos Marco / El País. Foto: Claudio Alvarez.
“No recuerdo haber tenido un público tan educado. Sólo lo he soñado”.
Ocurre muy pocas veces en la vida, incluso a veces sólo se sueña. El concierto perfecto, dos horas de música celestial, la gloria. Anoche Wilco anduvo muy cerca de estos niveles, en alguna ocasión los tocó.
Fue una tremenda sacudida emocional. Tanta, que las lágrimas se deslizaron por las mejillas de algunos espectadores. Ojo, no hablamos de adolescentes encaprichados por el cantante pop del momento. Esto es público indie, alternativo, fuera de los canales comerciales, treintañeros con vasta información musical y cejas enarcadas. Dio igual: lloraron.
Y se desencadenó la emoción gracias al talento de un tipo taciturno, desgreñado, pequeño, aquejado de migraña crónica, armado con una voz que incorpora la esencia de la melancolía. Cristales rotos en la garganta. Ese tipo se llama Jeff Tweedy, cuenta 41 años y formó en 1994 Wilco en Chicago. Un genio.
Primero salió la banda y se quedó en silencio. A los diez segundos Tweedy caminaba al escenario enfundado en una cazadora vaquera. Agarrada a su cuello soportaba una armónica; en las manos una guitarra acústica. Así, a lo Bob Dylan comenzó todo. Conviene detenerse en las condiciones del concierto. En lugar de elegir los, a veces, incómodos locales rockeros, el grupo prefirió refugiarse en las comodidades de un teatro (el Calderón, donde se agotaron las 900 localidades), con sus mullidas butacas y un sonido impecable. A cambio, algunos tuvieron que abonar hasta 70 euros. Público devotísimo, con una sumisión casi religiosa, hasta tal punto que Tweedy comentó a la tercera canción:
El escenario se encontraba repleto de cachivaches, cables y botoncitos, a la espera de que alguno de los seis músicos les hiciese caso. Y los Wilco se lo hacen. Vaya que sí. Cuando el grupo se mueve en la calma el concierto transcurre lento, majestuoso, sutil, conmovedor, con tal hondura de sentimientos que es imposible no emocionarse. Cuando la cosa se acelera, llega la sacudida, el choque seco, el ruido sin paliativos. La calma y el caos. Ahí es donde vive el grupo. Y al fondo la música de raíz americana. Hubo momentos estelares, como la desgarradora I am trying to break your heart, como la irresistible Impossible Germany o como la vacilona Hummingbird. Al final la gente salía flotando del teatro. Algunos aseguraban que el concierto de La Riviera de hace algunos años estuvo incluso mejor. Lo mejor será declarar a Wilco como candidato a derecho humano fundamental.
No empecé la semana con el concierto pero no por ello fue peor, eh!!! La cena estuvo bien, la única pega es que no pude hablar casi nada con Blow, es como si le tuvieras que resumir el curso en un rato y no sabes por dónde empezar... no sé, un poco extraño, pero nos vimos. Un beso
5 comentarios:
Alucinante... nunca me había sorprendido tanto un directo.
Sólo una peguilla: que hubiera sido de pie, que al final se hubieran bajado,... (por pedir que no quede).
El viaje de vuelta ha sido estupendo, con ellos de banda sonora. Y al llegar al trabajo también lo hemos puesto, se oía en todo el pasillo. ¡Así si nos motivamos para trabajar!
Ahora toca descansar un poco, que mañana ya tendremos lo nuestro también, qué emoción, de nuevo juntos. Confident va a alucinar cuando os tenga aquí otra vez.
Id mirando el próximo concierto.
Besos
Qué semana!!! demasiadas sensaciones, demasiadas emociones y todas buenas...
Lo mejor el reencuentro, como siempre, con unas latas en la mano, y unas risas en la cara. La emoción del timbre que suena, y ese pasado que se hace de repente presente como si el tiempo no hubiera exixtido hasta ese momento.
Un chaval se me acercó a las 3 de la mañana y me resumió todo con una frase de adulto: "el que vuelve es porque algo tiene" Todos tenemos sitios a los que volver.
Una semana que comienza con el mejor directo posible sobre un escenario, nunca nunca puede acabar mal.
Lo peor, ver a tu lado vidas sesgadas por la distancia, el olvido, los años, la rutina...pero como siempre hay sitios a los que volver, siempre hay a quien contarle nuestras ruinas y escombreras,de esas que todos tenemos.
Os quiero.
Wilco hace llorar al público (crónica de Madrid)
Mayo 27, 2009 by xavi
Filed under Articulos
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Por Carlos Marco / El País. Foto: Claudio Alvarez.
“No recuerdo haber tenido un público tan educado. Sólo lo he soñado”.
Ocurre muy pocas veces en la vida, incluso a veces sólo se sueña. El concierto perfecto, dos horas de música celestial, la gloria. Anoche Wilco anduvo muy cerca de estos niveles, en alguna ocasión los tocó.
Fue una tremenda sacudida emocional. Tanta, que las lágrimas se deslizaron por las mejillas de algunos espectadores. Ojo, no hablamos de adolescentes encaprichados por el cantante pop del momento. Esto es público indie, alternativo, fuera de los canales comerciales, treintañeros con vasta información musical y cejas enarcadas. Dio igual: lloraron.
Y se desencadenó la emoción gracias al talento de un tipo taciturno, desgreñado, pequeño, aquejado de migraña crónica, armado con una voz que incorpora la esencia de la melancolía. Cristales rotos en la garganta. Ese tipo se llama Jeff Tweedy, cuenta 41 años y formó en 1994 Wilco en Chicago. Un genio.
Primero salió la banda y se quedó en silencio. A los diez segundos Tweedy caminaba al escenario enfundado en una cazadora vaquera. Agarrada a su cuello soportaba una armónica; en las manos una guitarra acústica. Así, a lo Bob Dylan comenzó todo. Conviene detenerse en las condiciones del concierto. En lugar de elegir los, a veces, incómodos locales rockeros, el grupo prefirió refugiarse en las comodidades de un teatro (el Calderón, donde se agotaron las 900 localidades), con sus mullidas butacas y un sonido impecable. A cambio, algunos tuvieron que abonar hasta 70 euros. Público devotísimo, con una sumisión casi religiosa, hasta tal punto que Tweedy comentó a la tercera canción:
El escenario se encontraba repleto de cachivaches, cables y botoncitos, a la espera de que alguno de los seis músicos les hiciese caso. Y los Wilco se lo hacen. Vaya que sí. Cuando el grupo se mueve en la calma el concierto transcurre lento, majestuoso, sutil, conmovedor, con tal hondura de sentimientos que es imposible no emocionarse. Cuando la cosa se acelera, llega la sacudida, el choque seco, el ruido sin paliativos. La calma y el caos. Ahí es donde vive el grupo. Y al fondo la música de raíz americana. Hubo momentos estelares, como la desgarradora I am trying to break your heart, como la irresistible Impossible Germany o como la vacilona Hummingbird. Al final la gente salía flotando del teatro. Algunos aseguraban que el concierto de La Riviera de hace algunos años estuvo incluso mejor. Lo mejor será declarar a Wilco como candidato a derecho humano fundamental.
No empecé la semana con el concierto pero no por ello fue peor, eh!!!
La cena estuvo bien, la única pega es que no pude hablar casi nada con Blow, es como si le tuvieras que resumir el curso en un rato y no sabes por dónde empezar... no sé, un poco extraño, pero nos vimos.
Un beso
ya estoy harto de ver "4 comentarios", esto es solo para que al menos ya haya 5.
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