jueves, 14 de mayo de 2009

Parece que he vuelto, ahora tengo tiempo para parar y escribir unas líneas. Sin una idea más firme que ponerme a la tarea vuelvo a encontraros. Desde luego que los comentarios ayudan porque creía que nadie echaba cuentas de esto. El hecho de que Confident hiciera una llamada desesperada al encuentro, ha sido como el grito de la selva que me ha llevado a volver a la vida pública. Es que cuesta relacionarse cuando has perdido la práctica, como todo (Excurso: seguramente me caería de una bicicleta si volviera a coger una después de ¿más de una década? sin subirme a esos aparatos de tortura. Estoy esperando a que esa cosita que me encuentro cada día en casa tenga las piernas lo suficientemente largas para volver a probar e irme por senderos inhóspitos a rasparme las rodillas con hortigas y chumberas con una sonrisa en un rictus entre alegre y aterrado.)
Me he dado cuenta que cada etapa de este blog ha tenido su reflejo: al principio ponía títulos; luego títulos y portada de disco -comentado-; ahora, hago un "back to the basic" no pongo título y a ver de qué va. Así que me decido a recomendar un cómic cada entrada que haga. Ya lo he hecho en alguna ocasión (recuerdo "Calvin y Hobbes" y algunas recomendaciones para Stif) pero esta vez amenazo con hacerlo regular.
Para empezar, uno de los míos, de superhéroes: "El regreso del Señor de la Noche" de Frank Miller. Este cómic es tan terriblemente familiar para los que seguimos los cómics que es como recomendar "Ciudadano Kane", "Achtung Baby" o "Cien años de soledad": una de esas obras capitales que te enganchan irremediablemente. Lo más interesante es que es un thriller de superhéroes perfecto y se disfruta aún más pues juega con esos estereotipos y los convierte en adultos. Ésa es la gran virtud que tuvieron esos cómics de principios de los 80 que pusieron patas arriba al género de humanoides con leotardos multicolores (más que su tono más oscuro): en hacer mortales y defectuosos a unos tipos que siempre nos han parecido imposibles y perfectos. Un Batman con unos cuantos años de edad al que le rompen las muelas; un Supermán pijo y antipático, amigo del poder. ¡Excelsior!

PD: (Esta entrada la tenía escrita la semana pasada así que amenazo con alguna otra).

No hay comentarios: