Y para algo nuevo, esto. Escribo a la 1:36 de la mañana. No sé dónde cojones están los dos puntos ni las comas. Acabo de presenciar un concierto increíble a dos calles de mi palacio: Lords of Altamont. Un grupo que vi hace ya unos cinco años cuando era un advenedizo, cuando no os conocía, cuando mis prioridades eran otras, cuando era joven, anoche... Quería compartirlo con vosotros. Responded a la puta pregunta o no. Odio ver 0 comentarios. Stay friends. Good night...
PD: Aludida, me estoy cansando de esperar.
lunes, 15 de junio de 2009
viernes, 12 de junio de 2009
... and now something completely different
No te apures Confident, de nuevo respondo a tu llamada selvática. No sé de qué voy a escribir pero si tú me dices ven, blogueo un poco (dígase con entonación de bolero).
Por hacer algo que no hemos hecho, concederé el premio honorífico Murakami de este blog al que adivine quién utiliza la anglosajona frase que encabeza esta entrada. Este premio no anula la apuesta que gané a Confident (en el caso de que lo acierte), pero sí crea un precedente y como precedente que es de algún supuesto poscendete posterior, igual que hay que anteceder al antecedente y sin que sirva de precedente poscender al poscendente, a buen antecedentedor pocas palabras bastan, igual que el antedecedor que lo anteceda buen antedecedor será... Es decir, que el que lo acierte debe plantear otra cuestión y así sucesivamente hasta que nos aburramos o Murakami muera en algún extraño accidente donde los involucrados sean un vibrador, un pez Fugu y una espada samurai.
Y esto enlaza con que aún, hoy, a día 12 de Junio de 2009, a las 12:33 AM, no hemos obtenido respuesta del aludido/a. Él/Ella ya sabe quién es, conoce la demanda, sabe que lo/la vincula, se hace el tío/la tía los higos, el sueco/a, el tonto/la tonta. Quizás debería saber que ya es de interés público que se haga pública (su respuesta), que está creando malestar en Japón con su silencio, que si no responde, Murakami empezará a cortarse los dedos de escribir (pulgar e índice), los pondrá en una gasa, los meterá en una cajita de esas ecológicas de cartón y la enviará como certificada pero no urgente (que me han dicho en correos que no sirve pa' ná, que llega el mismo día igual -vamos, que es como el extra de queso del Telepizza, que es una chufa y te cobran de más por la misma cantidad, pero que como no te vas a comprar una con extra y otra sin extra no vas a notar la diferencia-). En fin, cosas de la vida, leyendas urbanas sin verificar o, quién sabe, respuestas al verdadero sentido de la vida. Ahí lo llevas.
PD: Hay una pista en este estúpido texto para adivinar la estúpida cuestión. Si no queréis perder el tiempo intentando adivinarlo y/o/u queréis decirme algo a la cara, ya sabéis. Abrazos de oso, de esos que da Confident que dan gustito (pero sin chocar paquetes). Vale, ya me callo,.... que sí, que sí
Por hacer algo que no hemos hecho, concederé el premio honorífico Murakami de este blog al que adivine quién utiliza la anglosajona frase que encabeza esta entrada. Este premio no anula la apuesta que gané a Confident (en el caso de que lo acierte), pero sí crea un precedente y como precedente que es de algún supuesto poscendete posterior, igual que hay que anteceder al antecedente y sin que sirva de precedente poscender al poscendente, a buen antecedentedor pocas palabras bastan, igual que el antedecedor que lo anteceda buen antedecedor será... Es decir, que el que lo acierte debe plantear otra cuestión y así sucesivamente hasta que nos aburramos o Murakami muera en algún extraño accidente donde los involucrados sean un vibrador, un pez Fugu y una espada samurai.
Y esto enlaza con que aún, hoy, a día 12 de Junio de 2009, a las 12:33 AM, no hemos obtenido respuesta del aludido/a. Él/Ella ya sabe quién es, conoce la demanda, sabe que lo/la vincula, se hace el tío/la tía los higos, el sueco/a, el tonto/la tonta. Quizás debería saber que ya es de interés público que se haga pública (su respuesta), que está creando malestar en Japón con su silencio, que si no responde, Murakami empezará a cortarse los dedos de escribir (pulgar e índice), los pondrá en una gasa, los meterá en una cajita de esas ecológicas de cartón y la enviará como certificada pero no urgente (que me han dicho en correos que no sirve pa' ná, que llega el mismo día igual -vamos, que es como el extra de queso del Telepizza, que es una chufa y te cobran de más por la misma cantidad, pero que como no te vas a comprar una con extra y otra sin extra no vas a notar la diferencia-). En fin, cosas de la vida, leyendas urbanas sin verificar o, quién sabe, respuestas al verdadero sentido de la vida. Ahí lo llevas.
PD: Hay una pista en este estúpido texto para adivinar la estúpida cuestión. Si no queréis perder el tiempo intentando adivinarlo y/o/u queréis decirme algo a la cara, ya sabéis. Abrazos de oso, de esos que da Confident que dan gustito (pero sin chocar paquetes). Vale, ya me callo,.... que sí, que sí
lunes, 25 de mayo de 2009
Leo que no hay respuesta del aludido/a. Así que aclarado el asunto del nombre de pila de Murakami, podemos pasar a una campaña de acoso y derribo a la interfecta/o. A modo de introducción, transcribo (corto y pego, vamos) un e-mail que he recibido por parte del señor Murakami, curiosamente en un finlandés perfecto (resulta que Murakami no es japonés de origen sino finlandés, pariente próximo de Kaurismaki -de hecho, si mezcláis las letras nos sale Murakami, palabra de ocho letras que significa "pescado crudo" en jerga de Helsinki, aunque todo el mundo sabe que Aki es de Ottimalia-; este hecho me ha provocado más de un dolor de cabeza y la creencia en el destino como base racional de la existencia humana, si no, no entiendo nada de nada). Al haber podido disfrutar de las películas del señor Aki (no confundir con la conocida cadena de productos de bricolaje) en VOSE (que todo el mundo sabe que es brasileño, como la bossa nova y Ayrton Senna, "vose la vida passáaa,....") he podido traducirlo y ofrecerlo a mi distinguida audiencia:
" Estimado San Manolo (o Manolo San), leo con pegplejidad teutona que me dedica más atención de la conveniente en su blog a mi pegsona. Esto, en pgincipio no me molesta, lo que me iggita sobgemanega es que escgiba sobge mí sin habeg leído una línea de mi obga y, encima, se dedique a ateggag y pgesionag a mis lectoges más acéggimos. Sayonaga, cabgón".
Bgeve, pegdón,... perdón, breve pero conciso, este chinito no se anda con chiquitas. Pero no me aggedgo, es decir, no me arredro y continúo intentando que ese lector/a, que no parece haberse dado por aludido/a y/o/u no se pasa ya por aquí, escriba unas líneas sobre uno de los héroes litararios de nuestro tiempo. He dicho.
PD: ¡Nos vemos pronto!
" Estimado San Manolo (o Manolo San), leo con pegplejidad teutona que me dedica más atención de la conveniente en su blog a mi pegsona. Esto, en pgincipio no me molesta, lo que me iggita sobgemanega es que escgiba sobge mí sin habeg leído una línea de mi obga y, encima, se dedique a ateggag y pgesionag a mis lectoges más acéggimos. Sayonaga, cabgón".
Bgeve, pegdón,... perdón, breve pero conciso, este chinito no se anda con chiquitas. Pero no me aggedgo, es decir, no me arredro y continúo intentando que ese lector/a, que no parece haberse dado por aludido/a y/o/u no se pasa ya por aquí, escriba unas líneas sobre uno de los héroes litararios de nuestro tiempo. He dicho.
PD: ¡Nos vemos pronto!
martes, 19 de mayo de 2009
"ES QUE YO LEO MUCHO"
Me ha dicho un pajarito que una persona (que mantendremos en el anonimato, entre sombras con un trozo de cartón negro en los ojos y la voz distorsionada)((Excurso: Por cierto, cuando aparece de tal guisa alguien en la tele, ¿no os parece que si alguien lo conoce de verdad lo reconocería? Sería interesante hacer la prueba))... bueno, por dónde iba... ¡ah, sí! Una persona que prefiere mantenerse en el anonimato parece lectora habitual del citado Murakami (al que pienso nombrar miembro honorífico u/o mascota con bigote ya que será de los pocos personajes que repiten mención en este blog). Dicho lo cual: primero, insto a que esa persona se manifieste a través de una falsa identidad con algún comentario sobre el acusado, el señor Murakami (Mu o Mura o Kami -como los helados- entre sus amigos); segundo, que recomiende su obra preferida o, en el que caso de que no pueda decidirse entre papá o mamá, la que tenga la edición más barata, que no estamos para gastar en libelos; tercero, si la anónima (o anónimo, que ya doy pistas) no se siente aludida (o aludido), pienso montar una campaña con menciones continuas en este espacio a su reprobable conducta o encadenarme a un poste desnudo con un megáfono gritando "Murakami" y "¿alguien puede decirme cuál es el nombre de pila de Murakami?" sin que ninguna de las dos opciones me obligue a practicar el nudismo; cuarto, estas acciones (o ninguna de ellas u otras se nos ocurran) se ejecutarán a partir del día siguiente de la publicación de esta entrada de acuerdo con el RD 2345/37 del día 32 del 1302, año juliano (atiende: Julia, ¡nooooo! / El Juli's ano = el ojete del Juli).
Y sin tiempo para más tonterías, me despido atentamente.
PD: Se me olvidaba que había puesto título a la entrada. Esto no iba por lo anterior pero se me ha ido el santo al cielo. El título va dedicado a esos entrañables sujetos que, para demostrar su superioridad moral, social e intelectual, pregonan a los cuatro vientos: "es que yo leo mucho". A lo que podíamos añadir una expresión propia del acervo motrileño: "¿áaveh?".(Me doy cuenta que es inútil transcribirla pero al menos lo intento, a ver si tú lo harías mejor, sí, tú, no, tú, el de detrás, el de la cara higo, oyeeee,... ). En fin, yastá.
Y sin tiempo para más tonterías, me despido atentamente.
PD: Se me olvidaba que había puesto título a la entrada. Esto no iba por lo anterior pero se me ha ido el santo al cielo. El título va dedicado a esos entrañables sujetos que, para demostrar su superioridad moral, social e intelectual, pregonan a los cuatro vientos: "es que yo leo mucho". A lo que podíamos añadir una expresión propia del acervo motrileño: "¿áaveh?".(Me doy cuenta que es inútil transcribirla pero al menos lo intento, a ver si tú lo harías mejor, sí, tú, no, tú, el de detrás, el de la cara higo, oyeeee,... ). En fin, yastá.
jueves, 14 de mayo de 2009
Parece que he vuelto, ahora tengo tiempo para parar y escribir unas líneas. Sin una idea más firme que ponerme a la tarea vuelvo a encontraros. Desde luego que los comentarios ayudan porque creía que nadie echaba cuentas de esto. El hecho de que Confident hiciera una llamada desesperada al encuentro, ha sido como el grito de la selva que me ha llevado a volver a la vida pública. Es que cuesta relacionarse cuando has perdido la práctica, como todo (Excurso: seguramente me caería de una bicicleta si volviera a coger una después de ¿más de una década? sin subirme a esos aparatos de tortura. Estoy esperando a que esa cosita que me encuentro cada día en casa tenga las piernas lo suficientemente largas para volver a probar e irme por senderos inhóspitos a rasparme las rodillas con hortigas y chumberas con una sonrisa en un rictus entre alegre y aterrado.)
Me he dado cuenta que cada etapa de este blog ha tenido su reflejo: al principio ponía títulos; luego títulos y portada de disco -comentado-; ahora, hago un "back to the basic" no pongo título y a ver de qué va. Así que me decido a recomendar un cómic cada entrada que haga. Ya lo he hecho en alguna ocasión (recuerdo "Calvin y Hobbes" y algunas recomendaciones para Stif) pero esta vez amenazo con hacerlo regular.
Para empezar, uno de los míos, de superhéroes: "El regreso del Señor de la Noche" de Frank Miller. Este cómic es tan terriblemente familiar para los que seguimos los cómics que es como recomendar "Ciudadano Kane", "Achtung Baby" o "Cien años de soledad": una de esas obras capitales que te enganchan irremediablemente. Lo más interesante es que es un thriller de superhéroes perfecto y se disfruta aún más pues juega con esos estereotipos y los convierte en adultos. Ésa es la gran virtud que tuvieron esos cómics de principios de los 80 que pusieron patas arriba al género de humanoides con leotardos multicolores (más que su tono más oscuro): en hacer mortales y defectuosos a unos tipos que siempre nos han parecido imposibles y perfectos. Un Batman con unos cuantos años de edad al que le rompen las muelas; un Supermán pijo y antipático, amigo del poder. ¡Excelsior!
PD: (Esta entrada la tenía escrita la semana pasada así que amenazo con alguna otra).
Me he dado cuenta que cada etapa de este blog ha tenido su reflejo: al principio ponía títulos; luego títulos y portada de disco -comentado-; ahora, hago un "back to the basic" no pongo título y a ver de qué va. Así que me decido a recomendar un cómic cada entrada que haga. Ya lo he hecho en alguna ocasión (recuerdo "Calvin y Hobbes" y algunas recomendaciones para Stif) pero esta vez amenazo con hacerlo regular.
Para empezar, uno de los míos, de superhéroes: "El regreso del Señor de la Noche" de Frank Miller. Este cómic es tan terriblemente familiar para los que seguimos los cómics que es como recomendar "Ciudadano Kane", "Achtung Baby" o "Cien años de soledad": una de esas obras capitales que te enganchan irremediablemente. Lo más interesante es que es un thriller de superhéroes perfecto y se disfruta aún más pues juega con esos estereotipos y los convierte en adultos. Ésa es la gran virtud que tuvieron esos cómics de principios de los 80 que pusieron patas arriba al género de humanoides con leotardos multicolores (más que su tono más oscuro): en hacer mortales y defectuosos a unos tipos que siempre nos han parecido imposibles y perfectos. Un Batman con unos cuantos años de edad al que le rompen las muelas; un Supermán pijo y antipático, amigo del poder. ¡Excelsior!
PD: (Esta entrada la tenía escrita la semana pasada así que amenazo con alguna otra).
martes, 12 de mayo de 2009
Sí, lo de Antonio Vega se veía venir, pero creo que por eso impacta más. Un personaje con el que siempre lo he emparejado es con el cantante de los Alice In Chains (gran grupo de Seattle de la época de las camisas de leñador y el pelo graso, ¡qué tiempos!), Layne Staley. Ambos compartían ese estilo de vida que William Burroughs definió como "el almuerzo desnudo" (un libro inclasificable y absorbente): el del adicto. Supongo que empezaron pensando que es lo que debían hacer siendo músicos y bohemios. Pero en realidad no se daban cuenta que les sesgaba la vida. No creo que su adicción les diera un plus de creatividad, ni que maravillas como "El sitio de mi recreo" o "Se dejaba llevar por ti" (canciones con múltiples interpretaciones, no sólo la tóxica) fueran compuestas entre cuelgues. En el caso de Staley, su disco más recomendable, "Dirt" (unido a otra joya como "Jar of Flies"), es un catálogo de los horrores de la adicción y otros fantasmas: más una llamada de atención, de socorro, que una exaltación. Una obra que sólo se puede componer desde la serenidad del adicto que quiere salir de su jaula ("Down in a hole" es una descarnada "opus" en el que se convierte en su condena y en su salvación al mismo tiempo). Otra macabra coincidencia entre los dos es que perdieron a sus respectivos amores (también adictas) y no tardaron mucho más en acompañarles. Staley murió a los 34 de sobredosis en un apartamento de un edificio de viviendas sociales a pesar de ser multimillonario y tener a su disposición una limusina en su puerta. Antonio Vega ha fallecido en un hospital sin creérselo porque, en realidad, él ya estaba en otra parte hacía tiempo. Curiosamente, su siguiente concierto iba a ser en Almería. No voy a convertirme ahora en fanático de Antonio Vega, me gusta alguna de sus canciones y, pena, dado sus estados de ánimo, su producción es corta e irregular, pero me fascinaba ese halo de maldito que tan poco se da en la cultura pop española más dada a los jóvenes añejos.
Confident, el "pero... " ese de la historia del carnicero acaba de un modo más bien prosaico (por eso lo puse). Después de su amable invitación y enseñarme su sala insonorizada y su título de cinturón rojo bermellón de kárate, no es que lo rehuyera pero he espaciado las visitas a la carnicería inconscientemente (juro que no ha sido premeditado). Y, como no había donde rascar, es una relación que se va a ir diluyendo cual agua en un charco.
(Excurso: no sé si es una sensación mía pero me da la impresión que en esta crisis cualquiera que pilla a un funcionario lo utiliza para desahogarse de sus frustaciones y, ya de paso, le insinúa lo caradura que es por tener el trabajo que tiene. Yo no tengo la culpa de la cifra de parados, ni de las ventajas del trabajo público sobre el privado, tampoco tengo la culpa de que haya gente que prefiriera no estudiar y elegir otros trabajos. Durante la época de bonanza he escuchado a alumnos y no alumnos que se reían de mi sueldo y mi coche, no me importaba porque siempre he considerado que me pagan muy bien por lo que hago. Por expresarme en términos políticamente correctos: espero que a todo el mundo le vaya bien y que pueda contribuir a ello, pero no puedo pagar por los errores de los demás. Ejemplo: en mi opinión, un peón de albañil no puede comprarse un Mercedes y luego quejarse de que no puede pagar la hipoteca. No quiero pecar de demagogia y lo siento, pero los cuñados conservadores cantamañanas me ponen así.)
Otra cosa, tengo que leer al Murakami pero se me acumula el trabajo así que pediría a Stif que siguiera adelantando esas perlas del fondo del libro. Yo estoy con la autobiografía de Eduardo Arroyo, un tipo descreído y cínico con la ternura suficiente para hablar bien y mal de todos los demás y darse un buen repaso a él mismo (es increíble cómo analiza en uno de sus capítulos la sobreexplotación de Lorca y todo lo que le rodea por parte de la familia del difunto).
PD: ¡Ya está bien! Achuches a todos.
Confident, el "pero... " ese de la historia del carnicero acaba de un modo más bien prosaico (por eso lo puse). Después de su amable invitación y enseñarme su sala insonorizada y su título de cinturón rojo bermellón de kárate, no es que lo rehuyera pero he espaciado las visitas a la carnicería inconscientemente (juro que no ha sido premeditado). Y, como no había donde rascar, es una relación que se va a ir diluyendo cual agua en un charco.
(Excurso: no sé si es una sensación mía pero me da la impresión que en esta crisis cualquiera que pilla a un funcionario lo utiliza para desahogarse de sus frustaciones y, ya de paso, le insinúa lo caradura que es por tener el trabajo que tiene. Yo no tengo la culpa de la cifra de parados, ni de las ventajas del trabajo público sobre el privado, tampoco tengo la culpa de que haya gente que prefiriera no estudiar y elegir otros trabajos. Durante la época de bonanza he escuchado a alumnos y no alumnos que se reían de mi sueldo y mi coche, no me importaba porque siempre he considerado que me pagan muy bien por lo que hago. Por expresarme en términos políticamente correctos: espero que a todo el mundo le vaya bien y que pueda contribuir a ello, pero no puedo pagar por los errores de los demás. Ejemplo: en mi opinión, un peón de albañil no puede comprarse un Mercedes y luego quejarse de que no puede pagar la hipoteca. No quiero pecar de demagogia y lo siento, pero los cuñados conservadores cantamañanas me ponen así.)
Otra cosa, tengo que leer al Murakami pero se me acumula el trabajo así que pediría a Stif que siguiera adelantando esas perlas del fondo del libro. Yo estoy con la autobiografía de Eduardo Arroyo, un tipo descreído y cínico con la ternura suficiente para hablar bien y mal de todos los demás y darse un buen repaso a él mismo (es increíble cómo analiza en uno de sus capítulos la sobreexplotación de Lorca y todo lo que le rodea por parte de la familia del difunto).
PD: ¡Ya está bien! Achuches a todos.
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