viernes, 1 de marzo de 2013

Leer con moderación

Viendo este blog en su conjunto es evidente que no hay línea editorial ni nada que se le parezca. En el caso de que quisiera definirlo es imposible porque no hay por donde cogerlo salvo por mi obsesión continua por el cine y la música y esa primera etapa más biográfica. Ahora no tengo muchas ganas de hablar de mí, de vosotros o de mis circunstancias. Ahora tengo ganas de reírme un poco y comentar películas. También estoy pensando en hacer algún monográfico de The Police o de Soundgarden o unas crónicas de mis años perdidos entre carátulas de VHS. No sé, simplemente por obligarme un poco.
Lo cierto es que sigo viendo películas, muchas, demasiadas:

-"The Watch" (aquí retitulada "Los amos del barrio"). Ben Stiller está sufriendo la típica bajada de popularidad que tiene la gente sobreexpuesta (otro cómico que la está sufriendo es Adam Sandler). Sus películas cada vez se ven menos y para cuando saque la anunciada "Zoolander 2" a lo mejor nadie quiere verla. Pero da lo mismo, espero que siga trabajando con presupuestos más modestos y ya está. Lo cierto es que se le está acabando el crédito y los discretos resultados o fracasos de "Tropic Thunder", "Un golpe de altura" o esta misma, no le darán para muchas alegrías. Y lo cierto es que a medida que mengua su popularidad creo que mejoran sus películas y cada vez me gusta más. Aquí se reúne con Vince Vaughn, Jonah Hill y el negro de "Los informáticos" (no voy a consultar su nombre), y están todos muy bien. Destaca también el que hace de policía local, pequeño pero estupendo papel. Y sale Billy Cudrup (actor que me cae como el culo) y está estupendo el hombre.
La historia mezcla diálogos groseros, una adolescente problemática (pero no tanto) y la típica inmadurez masculina con una invasión extraterrestre. Ahí tenemos la clave del fracaso: lo de las películas que mezclan géneros es un riesgo para la gente que va al cine porque no sabe encasillarla y prefiere otra cosa. Lo cierto es que la película es una excusa para el lucimiento de sus talentosos (o no) cómicos y así hay que disfrutarla (o no).

- Las casualidades y el destino, gran tema, sobre el que giran las dos siguientes películas y que, oh hados!, vimos la misma noche una detrás de otra, y las dos buenas, que ya es casualidad:

a) "Fate Is the Hunter" (aquí, el menos impactante "Los pasos del destino"), con mi admirado Glenn Ford. Éste hace de inspector de una compañía aérea que intenta salvar el honor de su más mejor amigo (un socarrón Rod Taylor). Ha habido un accidente donde ha muerto todo el pasaje menos una azafata (Suzanne Pleshette, que, para mí, siempre será la novia de Dean Jones en "Mi amigo el fantasma" y que coincidió con Rod Taylor nada menos que en "Los pájaros" de Hitchcock). Le quieren echar la culpa al piloto y Glenn se dedica toda la película a intentar demostrar lo contrario. A lo largo del metraje vemos la reconstrucción de la personalidad de Taylor a través de los recuerdos de los que lo conocieron. En principio me recordó al argumento de la recién estrenada "Flight" y sí, coinciden en esto de la acusación de borracho y tal pero aquí el pobre Taylor muere, todos los pasajeros mueren también y lo de borracho tiene explicación (genial como van dejando caer las pistas de su compleja personalidad).
Es una gran película, hay subtexto (la relación de amistad de Taylor y Ford roza el afecto homo) y habla del destino casi como uno de esos manuales de autoayuda tipo "El secreto" pero casi, más elegante. Todo está narrado de una manera muy clásica a lo "Ciudadano Kane" con los personajes hablando del muerto y recordándolo. En cuanto a Glenn Ford era una estrella (por cierto, según leí por ahí la menos rentable del Hollywood clásico) pero no tenía problemas en quedarse en segundo plano para que otros se lucieran: aquí Rod Taylor es el jefe de la función.

                                                                   Gran Glenn, gran Rod

b) "Un cuento chino". Simpática película donde Ricardo Darín (apodado en Argentina, "el ojitos") vuelve a demostrar lo gran actor que es. Y sólo por él y su retrato de huraño merece la pena esta pequeña película que no intenta superar su modesta propuesta y eso le honra. Parece que la han intentado comparar a "Amelie" pero yo no lo veo por ningún lado: narrativamente es mucho más clásica, la música no te ataca los sentidos y los detalles excéntricos están bien insertados. Y el final es lo que tiene que ser, que vale de pasarlo mal.

- La hornada de cine B o Z o zetoso (que me gusta esa definición) la he cubierto con dos clásicos del cine hoddodoso español (que no de horror): la mala pero muy divertida "Mil gritos tiene la noche" y la mala y aburrida "Descanse en piezas". De esta última, lo mejor que he leído es que el póster está muy chulo: y es verdad, y también que no tiene que ver en absoluto con la película (ni hay zombis demacrados ni se les espera). Así que la tomadura de pelo es mayúscula por cuanto es un coñazo sin sentido ni gracia.
                                                      Con esta portada había que alquilar esta peli...

La historia va de una chica americana que hereda de su tía recién fallecida que vive en Madrid (!). A ésta no la veía desde hace mucho y encima sus pocas referencias eran que había estado en un siquiátrico y había intentado asesinar a su hermana o así. Con estos antecedentes se planta en la capital (impagable el fotomontaje que se marcan para ahorrarse presupuesto) y asiste estupefacta en la oficina del abogado a la proyección de un vídeo de su tía diciéndole que le deja todo en herencia y a continuación se suicida ante la cámara. Luego, ella y su marido se pasan a inspeccionar sus posesiones que consisten en una urbanización de casas a las ajueras de Madrí. El lujo de la urbanización es discutible y los dos sirvientes que tiene la casa son un poco cutres y, desde luego, chungos de cuidao. Encima el dinero de la tía se supone que está escondido por ahí y en el resto de viviendas viven unos ocupas amigos de la tita que no pagan alquiler ni ná. En fin, si os parece poco el despropósito, lo mejor está por venir: se supone que la sobrina es llamada por la tía para algo pero nunca se aclara qué (en un momento pensé que iban a hacer magia o algo e iban a meter el alma de la tía en ella o yo que sé, pero NO!); luego los tipos, que resulta que están muertos (descubrimiento que parece ser un detalle sin importancia para la impávida pareja de jovenzuelos que sólo piensan en el vil metal), convencen al marido para que la chica se suicide del susto que le van a meter (!). En fin, un desastre de sopor y confusión.
La producción corre a cargo del mítico José Frade (más conocido como la actual pareja de Norma Duval) que parece que hizo dinero con este engañabobos. Ah, y si hablamos de cosas del destino en esta peli aparece Dorothy Malone una actriz del Hollywood clásico (aquí estaba ya setentona) que también salía en la anteriormente comentada "Fate Is the Hunter". Desde luego, en esto del visionado caótico de películas, meigas haberlas haylas.


La que sí es divertida (y mala de cojones) es "Mil gritos tiene la noche" (bautizada en inglés como "Pieces"), donde cuelan un internado madrileño como si fuera un campus americano. Pero no funciona y eso ya es divertido. Ya la primera escena anticipa toda la diversión sin cuento que encierra este delirio: vemos a un niño haciendo un puzzle pero no de Dora la exploradora sino de una stripper. Y tú te preguntas: ¿qué coño hace un crío con un puzzle de una tía en bolas en la Inglaterra de los años 40? (Oh, sí, la Inglaterra de posguerra). Lo alucinante viene después: la madre le pilla y, como odia al padre (no para de mencionar lo guarrete que era el jodío cabrón que se fue con alguna putita -sic-), le destroza el puzzle y, de paso, la habitación en un ataque de histeria cojonudo. El crío (al que ha mandado a por una escoba para arreglar lo que ella ha destrozado) vuelve con un hacha y la descuartiza. Pero, en un giro inesperado de los acontecimientos (de los que hay un huevo en esta película) convence a la policía de que ha sido un sicópata que luego se ha largado, ¡cómo no creerlo con esos ojillos!

                       Claro, les dijo a sus papis que quería un puzzle de un monumento...

                                       ¡Eso es caca! !Caaaacaaa!

Luego, la acción nos traslada a los USA cuarenta años después. Y, sin venir a cuento, aparece una chica con patinete que se va a dar una hostia contra un cristal que transportan unos obrerillos. En serio, te tienes que reír: a la chica no vemos qué le pasa ni vuelve a aparecer ni parece que le importe a nadie porque de todas maneras, ¿qué coño tiene que ver esto con la trama? La historia a partir de entonces parece llevar cierto orden (he dicho, parece) y todo consiste en que un asesino va matando a chicas del campus con diversos instrumentos punzantes-cortantes (básicamente, cuchillos y sierras mecánicas). Todo muy sangriento y con chicas en paños menores o desnudas directamente.

                    Más tetas en este nuestro blog, ¿crisis de la mediana edad?

La policía investiga, que es un decir, porque son torpes de cojones, con la inestimable ayuda de un estudiante al que marcan como el puto amo del campus dado que se folla a todo lo que pilla y luego no pide perdón ni nada. Así que de slasher pasa a una especie de obra clásica de Agatha Christie, con tormenta, rayos y truenos, incluidos. Impagable.
En este punto piensas que esto no puede ser más ridículo pero da unas cuantas vueltas de tuerca más a las siglas WTF: la aparición de un chino karateka en chándal (¿?); un interminable partido de tenis para NADA (¿?); y una escena final memorable a la altura de Casablanca, o así, y diría que mejor pues incluye un doloroso ataque al paquetins del puto amo (que ya no lo será más).
Un despropósito muy divertido y un clásico de culto allende los mares, que es que aquí nos gusta más reivindicar el vómito social y esas cosas. Dirige el entrañable Juan Piquer Simón, el que adornó mis pesadillas de pubertad con la sangrienta "Slugs, muerte viscosa".

PD: Voy a editar esto ya, pero seguiré porque mi cruzada personal por comentar mis visionados sigue firme y caprichosa. ¡Temedme!

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