jueves, 25 de septiembre de 2008

Rellenar por la línea de puntos

No tengo mucho tiempo para pensar de qué voy a escribir en este hueco, así que parece que me estoy poniendo discursivo, algo como "venga, a ver lo que sale". Lo primero: gracias por las felicitaciones, no se puede evitar agradecerlas y encima nada de esos mensajes impersonales de "pon el nombre en el hueco". Gracias de verdad.
Lo segundo, no sé si conocéis el truco de, si te gusta alguien, dejar algo en su casa para tener una excusa y volver a visitarlo. Pues funciona en otras circunstancias. Dejé algo allí y tener que recogerlo es la excusa perfecta para volver. Eso me hace pensar que debería planificar mejor mi vida y así tenerlo todo donde quiero. La mayoría pasamos por la vida sin planes establecidos, como vengan dadas. Y no está mal, estás continuamente sorprendido, pero, sin duda, hay que tener algo que se parezca a un plan para ciertas ocasiones. Como diría el poeta del Equipo A, me encanta que los planes salgan bien.
Ésta está dirigida a alguien que le va a gustar: le pregunté a una alumna inglesa en clase de español que me dijera los números del uno al diez. Empieza a contar: uno, dos, tres, catorce!,... Espera un momento, ¿a qué me recuerda esto?

2 comentarios:

yellow dijo...

To plan or not to plan, that's the question. Muchos quebraderos de cabeza me ha proporcionado a mí este dilema y es que, claro está, ciertas cosas no pueden llevarse a cabo sin planteamiento previo.
Mi madre y los otros siempre me dicen que nunca sé lo que voy a hacer, que nunca planeo acontecimientos venideros. Y hasta se enfurruñan y malhumoran. Pues algo similar sucede con el saber qué decir; ahora mismo, no tengo ni p.. idea de por dónde voy a salir..pero a veces...that's the point. Manolito, estoy dejando de leer el new yorker. Te voy a poner de homepage. De seguir así se me olvida el poco inglés que me queda.

confident dijo...

los planes, planes son, pero siempre sale mejor lo que no se planea...