En cuanto leí vuestros dos mensajes se me revolvió algo en el estómago y no era gazpacho. Aparte de un par de lágrimas el sentimiento principal ha sido el de vacío. No sólo por no poder contaros esto en persona sino también porque esta tarea se va a hacer más difícil. Nuestro cuerpo tiene un sistema de protección bastante bien engrasado para ocultar lo malo que nos pasa, pues leer vuestros mensajes me desarma el sistema.No pienso releer lo que escribo, ¡necesito soltarlo y basta!
Hay otra cosa, ¿no os pasa que cuando os dicen que hacéis algo bien, empezáis a hacerlo mal? Es la presión de no hacerlo sólo bien, sino mejorarlo y mantenerse en la cresta. La caída es peor desde la cumbre, dicen. Pero te la pegas seguro, añado. ¿Es mejor caerse un poquito o del todo? Siempre he creído que hay cierta comodidad en los bajos (¿!?) incluso cuando "tienes" que estar bien, down on the upside que diría Soundgarden. No sé, pienso en voz alta, así se parece más a los rollos que suelto habitualmente.
Y, ¿de qué va esto? Que necesito que me deprimáis, que necesito sentir que no puedo compartir café y cigarrillos con vosotros, que necesito que me llevéis de vuelta a uno de mis hogares preferidos,... ¿Un poco triste? ¡Qué alegría!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario