
Me siento capeando el temporal (un símil que le da cierto sentido épico al asunto) e intentando encontrar asideros a esta crisis que lo invade todo. Cuando estamos en situaciones de incertidumbre general es difícil encontrar una perspectiva adecuada. Mi punto de vista cambió en cuanto vi a esa cosita maravillosa salir al mundo, y bajo ese punto de vista observo con preocupación la realidad con la que va a afrontar su vida.
Como persona adulta y situada te ves predicando lo que tus mayores te decían ante un auditorio que reconoces pero del que ya no formas parte por muchas zapatillas y vaqueros que gastes. Y por lo bajini mascullas lo que la vida te ha enseñado y ves cómo mucho de lo que te dijeron hombres sabios (o eso creía, ahora simplemente los considero hombres con más edad que tú) no lo han refutado los hechos. Me acuerdo de un profesor que tuve en la Universidad, de lo mejorcito que he tenido, que nos inculcó un sano espíritu competitivo desde primero de carrera. Recuerdo sus palabras: "Tenéis que ser los mejores porque así conseguiréis vuestros más altos objetivos". Aparte de que aún no sé que es "ser mejor", ese profesor que "triunfaba" en su puesto universitario terminó marchándose por la puerta trasera que sibilinamente entornaron los catedráticos de turno y ahora mismo disfruta exactamente del mismo rango profesional que yo (un alumno discreto y, sobre todo al final, mediocre -una palabra que pido públicamente reivindicar, no me duelen prendas en reconocerme mediocre y disfrutar de mi medianía-). ¿Cuál es la moraleja del asunto? Ese hombre brillante, sin duda, con vastos conocimientos en Historia Antigua (aunque yo sé más Latín que él) ha conseguido lo mismo que miles de mindundis como yo que disfrutaron más de la cafetería de la Facultad que de esas clases "magistrales". Cada vez siento más compasión por los soberbios de espíritu y de hecho, que se consideran superiores, que pretenden dar lecciones de vida, de trabajo, de ética, de esfuerzo. No hay duda que esto es tan humano como que un musulmán se pirre por el vino y el jamón, pero es que me da cierta ternura pensar en esos modelos superiores que me vendieron la moto de un mundo donde el mérito, el esfuerzo y la ética están por encima de los coches caros y el analfabetismo funcional.
La otra: estoy teniendo más dificultad para encauzar este principio de año que el final del año anterior. Hay ciertas rutinas que hecho de menos, compensadas con las actuales. Pero es inevitable echar de menos ciertas cosas. A pesar de la redundancia, debo insistir, eso es lo que hay. Este año también tengo curso del CNICE (de cine por supuesto), pero me falta una visita a donde ya sabéis, me planteo tantear el terreno. Veremos.
Más cosas: una película de ésas que ya no se hacen, "El gran carnaval" (increíble traducción de "Ace in the hole"). Grande, grande: Billy Wilder a los mandos y la escritura, Kirk Douglas en estado de gracia y en glorioso B/N. Lo interesante de la propuesta es que tiene tal vigencia que da miedo. Una crítica feroz a la manipulación de las emociones colectivas por parte de los medios de comunicación. El periodista que interpreta Douglas es el trasunto de un perro pastor (alemán) llevando corderitos en manada al matadero. La película maneja los tiempos de una manera magistral y resulta hasta hiriente en su propuesta. Es de las veces que se puede decir que la VERDAD duele, que los grandes motores de esta sociedad nos manejan, nos manipulan. Huelga decir que fue un fracaso tanto de crítica como de público en su momento y casi lleva a la ruina a Wilder, también productor, y creo que se dio cuenta, por su filmografía posterior, que el público acepta mejor los temas más escabrosos con un envoltorio de género (comedia, intriga, bélico). Luego encadenó una obra maestra tras otra: "Traidor en el infierno", las muy comerciales (y no tan brillantes) "Sabrina" y "Ariane", "Testigo de cargo", "La tentación vive arriba", "Con faldas y a lo loco", "El apartamento",... Esto es cine con mayúsculas, cine para guardar y disfrutar, cine del que hablar, lo de estos tiempos es comida rápida, charla barriobajera.
PD: Me doy cuenta que este comentario no pasaría el filtro coeducacional, así que, para enmendarlo un poco, donde ponga "hombre" poned "ser humano". También me doy cuenta que esto va, irremediablemente, a entrada por semana. Pronto cumpliremos las 50 entradas, así que hay que celebrarlo. Decid si se os ocurre algo. La portada: esta va de recuerdo infantil, un disco en vinilo que no paré de escuchar con ocho o nueve años, "Discovery" de la Electric Light Orchestra. Me flipaban las fotos del disco que evocaban a las Mil y una noches, Aladino y Alí Babá y siempre he querido tener un disco luminoso como el de la portada. La cosa iba de música disco con influencias de los Beatles (el alma del grupo, Jeff Lyne, trabajó posteriormente con George Harrison, los Travelling Wilburys y tiene el honor de ser el último productor de los Beatles, concretamente de la inédita hasta los noventa "Free as a bird"). Era de esos discos que levantabas la aguja y la colocabas en la canción que te gustaba más, en mi caso, la última de la cara A: "The Diary of Horace Wimp". Aunque la más conocida del disco es "Don't bring me down" (aunque no os suene el título, seguro que habéis escuchado la canción, es de las que ponen en Kiss FM o M80 a todas horas). That's all, folks!

1 comentario:
Efectivamente ya sabeis lo que opino de la gente segura de si misma y sabelotodo. me quedo con la gente que tiene carencias, defectos, grietas, huecos, controversias, desechos, ausencias, estrías, curvas...odio las lineas rectas. esta noche intentaremos revivir las quedadas con pizza de mercadona recalentada, pan con tomate y cervezas.
me estoy dando hoy cuenta que ando con un poco de ansiedad, la paternidad unipersonal se me esta dando peor de lo que pensaba.
Besos mil.
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