Bien, recopilemos. El año nos ha ofrecido de todo: a nivel general, Zapatero sigue en el poder aunque yo voté al PP (es increíble cómo se puede pasar de votar a IU a votar al PP: "no son los años, cariño, son los kilómetros"), ha empezado la peor crisis de la economía global (que debería ser motivo de celebración entre "progresistas", comunistas, anarquistas y demás, pero lo que veo es que les gustaría, en realidad, recuperar otra vez el mismo sistema para poder criticarlo desde sus cómodas trincheras -Zapatero insuflando dinero a los "popes" de la banca y las grandes constructoras-) y parece que ha acabado la sequía; a nivel particular, sufrí una gran pérdida, me fui de un lugar muy querido a disfrutar de mis niñas y así verlas crecer, mi mejor amigo de toda la vida se ha casado pero me ha dado un poco igual; musicalmente, por fin se publicó el "Chinese Democracy" después de catorce años de espera y contemplé el regreso de Mark Olson a los Jayhawks, Nine Inch Nails se puso a regalar su último discazo en internet pero yo, fan irredento, me lo he comprado; "Antes que el diablo sepa que estás muerto" (cuyo título, por cierto, me recuerda a una reivindicable película que pasó con más pena que gloria por las carteleras hace unos ¡diez años!, pero que es muy recomendable, "Cosas que hacer en Denver cuando estés muerto") y "Pozos de ambición" es de lo mejorcito que he visto este año, escaso de grandes películas; y, de lectura, descubrí a Martin Amis por partida doble y me devoré tres novelas de Chuck Palahniuk, amén de mi ración mensual de superhéroes y cómic underground (léase, Thunderbolts, Vengadores, X-Men, Peter Bagge, los hermanos Hernández o David Lapham).
Esta es mi recopilación, a vuela pluma, del año. Os invito, O kirioi filoi, O cari amici, Oh divinos interlocutores, Oh afectos a mi devoción, que intentéis, en pocas palabras, resumir un año de vuestra insigne vida. Salve.
PD: Con los años me he llegado a obsesionar con la voz y la imagen de Robert Palmer, aunque es una pasión que llevo un poco en secreto porque no es un músico fácil de presentar y menos ahora, cuando se le relaciona con la música de sintetizadores de los ochenta (aunque empezó su carrera en los setenta, con unos irresistibles discos en los que intercalaba pop, funky y rock). Ninguno de sus discos, ni siquiera los recopilatorios, puede resumir la grandeza minimalista de este artista. Para explicarme un poco mejor: Robert Palmer es un músico que necesitas descubrirlo tú solo, sin prejuicios ni recomendaciones, escuchándolo sin prisas. Las dos portadas: "Double fun" es una portada muy evidente pero que no deja de tener gracia, él siempre hizo gala de su imagen de gentleman encantador y divertido, amante de las mujeres, bebedor y fumador (eso le llevó a la muerte muy joven, 58 años, de un ataque al corazón); "Pressure drop" es un gran disco pero su portada es todavía mejor, fetichista, sexy y elegante.

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