
No sé por dónde empezar. No esperaba una respuesta tan efusiva a mi ¿negativa? reflexión vital, pero he disfrutado vuestros comentarios al punto de releerlos cada uno de estos días. Los leo en cuanto salen pero no siempre tengo el tiempo suficiente para sentarme y reescribirlos. Sin duda, habéis creado una especie de collage anímico que lleva a la reflexión.
En primer lugar, no creo que mi visión degenerativa de la vida sea pesimista del todo, para mí es una especie de mecanismo de defensa para no creerme demasiado listo, ni demasiado bueno, ni demasiado malo, ni demasiado nada. En este punto es en el que creo que la ciencia aporta más verdades: somos "fisis" no "psijé", como dirían los griegos. En muchos aspectos, somos monos que soñamos ser dioses. Es un sueño fascinante, al que debemos agarrarnos pero "¿qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son". (Calderón dixit).
Por otro lado, sigo en mis trece con la Navidad, pero puedo añadir que estoy seguro que cambiaré de opinión cuando cierta personita tenga conciencia de estas fiestas. Seguro, segurísimo, que recupero algo de ese espíritu navideño.
Lo de confident con las palabras que se ha tenido que tragar es una de las primeras lecciones que aprendemos en esta vida. Siempre he desconfiado de las personas que hacen ostentación de su seguridad y firmeza, y no me refiero a las que transmiten esa sensación sino a las que alardean (dime de qué presumes,... ). Porque todos, en algún momento, tenemos momentos de debilidad y situaciones en las que rompemos nuestras propias reglas. A veces te sorprendes de tu virtud oculta, otras, mejor olvidarlas. Hay que ponerse en la situación para saber cómo vas a reaccionar ante ciertas situaciones, la base de toda presunción de inocencia. Aunque esta regla, como otras muchas, se rompen continuamente, llevados por nuestras manías (en griego significaba "locura" y se relacionaba con alguna especie de espíritu desabrido). Esto, como deja intuir confident en su comentario, se hace más acentuado al ir creciendo. Si me pongo en situación, jamás sería capaz de hacer una voltereta en el suelo raso fuera de una colchoneta, pero ahí estoy rodando de vez en cuando. Nada grave.
Se me viene otra idea a la mente, que son las personas que nos sirven de guía y ejemplo. Personas a las que cedemos parte de nuestras debilidades para que nuestra carga sea más leve.
Y ahí lo dejo.
PD: Una portada que me recuerda a noches de cigarrillos, cerveza y bourbon, y a viajes nocturnos a ninguna parte: "Whiskey For The Holy Ghost" de Mark Lanegan. Un Tom Waits de nueva generación que tiene una voz que descarga en cada nota cada gramo de nicotina y cada litro de alcohol que ha pasado por ahí. Todos sus discos en solitario son igualmente recomendables, especialmente: "I'll Take Care Of You", "The Winding Sheet" y "Scraps At Midnight". Así que si lo veis por ahí en alguna estantería o lo inmediatizáis con el dichoso e-mule, probadlo con un buen vaso de Jack Daniels.

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