viernes, 31 de mayo de 2013

Comedown Machine

The Strokes ha sido una constante en mi vida desde el 2003, yo no los descubrí con "Is This It?", aunque la portada con ese culillo me llamó la atención desde el principio. Era uno de esos grupos que no me tenían que gustar. Pero empecé a escuchar por casualidad "Room On Fire", más que nada por el single "12:51" y su curioso videoclip (en donde salían tocando en una lanzadera estilo Tron, reivindicando ese gusto obsesivo por los 80's). Y me gustó un montón. La épica de la frivolidad que gastaban en "What Ever Happened?", "12:51", "Meet Me in the Bathroom" o la tremenda "I Can't Win" por no hablar de "Reptilia", me convenció. Eran unos niñatos, sí, pero también amiguetes haciendo, tocando por gusto no por necesidad (tenían sus bocas y egos bien alimentados antes de todo esto: Julian Casablancas hijo del fundador de la agencia de modelos Elite; Albert Hammond Jr., en fin, hijo de ídem). Casablancas, cantante, era el personaje necesario para que todo esto funcionara: único compositor del grupo pero necesitado de sus amigos para berrear sobre sus demonios personales.
Mi interés por el grupo creció pero por su música no por los cotilleos que los rodeaban, es que esta gente eran celebridades que salían paseando al perro o en partidos de béisbol besando a la novia. Así que lo normal era leer críticas de su música mezclada con su condición de hiperestrellas. Algo irritante. También era irritante comprobar cómo el primer disco es el único que se salva de la quema crítica general. El resto son pobres reflejos de aquél aunque siempre con grandes momentos. Un momento, que esto es la opinión general. Más bien, la opinión asentada tradicional. Todas, todas, todas las críticas de un disco de Strokes comienzan diciendo lo grande que es su primer disco y qué mal que no se repita. Luego, todas, todas, todas dicen que el anterior no estaba tan mal, aunque lo hubieran puesto a bajar de un burro, pero que éste de ahora sí que es una mierda. Pero, ah!, todas, todas, todas, hablan de que dos o tres canciones son las mejores que han hecho nunca, pero el resto, buff, el resto no hay por donde cogerlas (el listado de mejores varía tanto como culos tienen los redactores). No soy completista en esto, son las críticas que he leído, en su momento sobre "Room On Fire"("una repetición absurda del primero"), "First Impressions on Earth"("definitivamente The Strokes han pasado a ser una banda de heavy trasnochado (?)"), "Angles" ("confuso, este grupo está muerto") y este último "Comedown Machine" ("ya nunca más serán grandes, con lo bueno que era el "Angles""). Los cronistas que defienden ahora como clásicos "You Only Live Once", "Heart in a Cage", "Juicebox", "Macchu Picchu", "Under Cover of Darkness", "Reptilia" o "12:51" pensaban que eran discos flojetes en su momento.
Ahora, esto me da más o menos que igual, solo es curiosidad malsana. Vamos con el disco en sí: pues no está nada mal pero, en mi opinión, es el más flojo de su discografía. Hay por ahí algo de final de etapa, de ciclo. La verdad es que también me ha molestado la presentación: una triste carcasa de cartón a modo de máster de estudio con un portafolio de fotos del grupo en sombra en su interior. Ni letras ni apenas créditos ni nada. Esto ya de entrada revela cierta despreocupación o algún tipo de mensaje que no pillo. En cuanto a la música, es la continuación natural de "Angles" y el disco en solitario de Julian Casablancas (el reivindicable "Phrazes for the Young"): un disco heterogéneo con canciones que suenan a los Strokes ("All the Time", "50/50"), a los 80's ("One Way Trigger" o "Welcome to Japan"), experimentales ("80's Comedown Machine", "Call It Fate, Call It Karma")... El sintetizador abunda más que el guitarreo y esto es lo que todo Cristo critica pero es que los Strokes son Julian Casablancas y éste lleva ya un tiempo obsesionado con el falsete y los ritmos sintéticos. Ergo, cubierta aparte, para mí sigue teniendo esa intensidad emocional que salía a relucir antes con más guitarrazos. Así que no hay problema. Volviendo a las impresiones, la primera vez que lo escuché, la primera canción me recordó a "Macchu Picchu" de "Angles" y va a ser que "Tap Out" (algo así como golpear con los dedos, como cuando marcas el ritmo en una mesa o así) contiene la misma idea: un ritmo sincopado y atrayente y una canción de lo más molona con curioso título. La letra es muy del estilo Casablancas: parece la cháchara de un borracho con aires de trascendencia. Y esto no es negativo, a mí me gusta: "Decide my life/Define my past/Don't ask questions/'cause I don't know why". Es sentencioso pero juguetón.
"All the Time" a su vez hace de sustituta de "Undercover of Darkness" en "Angles", la canción autorreferencial, con el riff típico a lo "Last Nite" y letra al uso. Parece que han decidido usar la música a la Strokes para hablar de sí mismos y sus circunstancias como grupo: "All the time that I need is never quite enough (...) You're living a lie/You're livin' too fast/Baby, you're flying too high". Total, que no tienen prisa y, de nuevo, a mí me parece estupendo.
"One Way Trigger" supongo que si a alguien le importa se parece al "Muelle de San Blas" de Maná pero creo que la cosa va más por A-ha. En fin, que independientemente de a qué se parezca esta canción es un tema más que notable con ese tono épico pop que tanto me gusta. Y la letra va del miedo al compromiso y las discusiones de pareja, algo así como "Last Nite". Todo muy familiar.
"Welcome to Japan" es lo que probablemente defina a los Strokes del 2013: un ritmo irresistible con una letra vacilona. Es donde parece que se encuentran más sueltos. Y tiene una de los mejores versos de la historia de Strokes: "What kind of asshole drives a Lotus?".
"80's Comedown Machine" es larga y pesada. Parte el álbum sería como la última de la cara A si fuera un LP. Pero escuchada en CD no me consigue interesar (de hecho hace que pinche de nuevo la primera). Además la letra es muy difusa, sin garra.
"50/50" es un cañonazo, remonta el disco y se encuentra a los Strokes más susios. Esta es otra que les puede gustar a los fundamentalistas. Pero, como creo que he dejado claro, los Strokes de ahora no son esto o, por lo menos, no son sólo esto. La letra es muy agresiva con aire punk: "I will say/"I will say don't judge me". Otra de las grandes del disco.
"Slow Animals" es un terreno donde los Strokes me ganan por lo evidente: un medio tiempo que se autodenomina "slow". Aquí sigue planeando lo de los nuevos Strokes: referencias a los 80's con estribillos poderosos y un Casablancas elegante. Aquí hay un tema polémico: ahora me gusta más cómo canta que antes donde básicamente se desgañitaba o fraseaba. La letra parece una especie de himno generacional pero no puedo intelectualizar mucho sus letras porque perderían el feeling que creo que tienen. (Por cierto, que hay una cara B que se titula "Fast Animals": la misma canción acelerada. Genial, en serio).
"Partners in Crime", aparte de que esta gente sabe cómo titular una canción, un valor en sí mismo, es una gran canción, divertida, frivolona, con un gran riff,... Para irse de juerga y ponerla a toda hostia en el coche (ya lo he hecho y mola). No sé, yo no le veo pega por ningún lado.
"Chances" y "Happy Ending" son también muy ochenteras y podrían estar perfectamente en el disco en solitario de Casablancas más que en uno de los Strokes. No es de lo mejor del disco pero me siguen gustando y mucho. Pero aquí gana la electrónica (analógica) a las guitarras.
"Call It Fate, Call It Karma" pues es la más osada del disco por la cosa experimental y porque es la menos audible, pero bueno en disco que tienes nueve grandes canciones y dos reguleras no voy a ser yo el que lo ponga a parir.
Conclusión: hay que escucharlo y reescucharlo porque como todo disco de los Strokes esto es pa' pasarlo bien y aquí hay diversión y buena música (pero el libreto y carátula es una porquería desganada).

PD: Ah, por cierto que todo esto también sirve para celebrar mis diez años de absurda obsesión por estos tipos. No pongo la portada que no me gusta, mejor una foto de esas que se les ve la cara y las camisetas.



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miércoles, 8 de mayo de 2013

The Green Hornet

Acabas de ver una película como ésta, con la que mal que bien has pasado el rato y te viene una reflexión a la cabeza: esto lo podía haber hecho cualquiera, lo podría haber hecho yo con mi primo y, por supuesto, un montón de pasta. Porque esto es lo único que parece lucir en esta película, el abultado presupuesto, porque de lo demás poca cosa.

Los diálogos son de lo más torpe y, sobre todo, sin gracia que he oído, tanto que parecen escritos con desgana o falta de inspiración (estamos hablando de gente que escribió "Supersalidos", "Superfumados" o "Los amos del barrio", no es Shakespeare pero tienen su aquél).Y van y eligen a uno de los iconos de la independencia creativa (sic) de los últimos años, Michel Gondry (aunque el hombre está totalmente instalado en el mainstream), para que le dé lustre visual a su guión y yo no veo ideas geniales por ningún lado: escenas de acción/persecución destrozonas, lo de la cámara lenta es de Matrix y está muy visto, ¿una escena con la imagen dividida para que veamos varias acciones? ¿original?, mucho efecto especial porque hay mucha pasta... En fin, nada memorable, no me podía quitar todo el rato la sensación de que todo en esta película se sostiene porque hay dinero detrás pero ninguna idea decente y es una pena.

La supuesta originalidad de la propuesta es darle la vuelta a los tópicos superheroicos dentro de una película de superhéroes, en fin, no sé qué tiene de original el asunto, porque héroes torpes han existido unos cuantos, de esos que resuelven los casos por la mano de otro que es realmente el bueno (anda pero si es el inspector Gadget!). Usan la idea del remake de la serie original (que desconozco salvo por el detalle de que el oriental era Bruce Lee) para parodiarla: operación ya repetida con "Starsky y Hutch" o la terrible "Los Vengadores" (la de Connery, Fiennes y Thurman). Vamos, que nada de nada. A lo mejor no les ha beneficiado que sean los productores/impulsores de la idea, hubieran necesitado un Judd Apatow que les metiera algo de caña.

Los actores están por estar, nada reseñable. Lo único que me sorprendió es que apareciera Edward Furlong (el crío de Terminator 2), un actor reconocido en sus tiempos mozos pero al que los malos hábitos le han pasado factura y de qué manera: vale que hace de yonki pero es que parece que no le ha hecho falta ni maquillaje, el tío está para el arrastre.

Así que el único mérito de la película es que, si puedes pagarlos, hay unos técnicos de puta madre en el cine americano. Y encima he pagado por verla con lo fácil que hubiera sido descargarla.


PD: Si todavía estáis ahí decid hola o algo es que me da la sensación que sólo entran aquí voyeurs para ver la foto de Halle Berry (en serio, que según las estadísticas del blogspot ha recibido unas 2000 visitas!). Me siento inspirado pero si esto no lo va a leer nadie, pues que me lo escribo para mí y cierro el chiringuito, no pasa nada.

lunes, 6 de mayo de 2013

El hombre anuncio protesta

Hubo un tiempo en que se podía protestar como explotado contra el explotador sin compartir mesa. Ahora los que protestan son también parte del problema. Es la pescadilla que se muerde la cola, forma parte del sistema que no sólo nos han impuesto, hemos sido cómplices, somos culpables también de ello. Esto no pretende ser demagogia: no todos estamos al mismo nivel. Pero nos podemos sentir igual de responsables dentro de nuestras posibilidades.
Ahora nos sentimos engañados por nuestras hipotecas con cláusulas abusivas cuando ni se nos obligaba ni se nos timaba. La documentación se entregaba, pasaba por un periodo de diálogo y discusión y luego se aceptaba supuestamente habiendo leído y estudiado hasta la letra pequeña (que de tan pequeña casi que no se ve, cierto es). Nunca ha sido obligatorio acceder a una vivienda en propiedad cuando existe el alquiler, y fuimos parte del problema por cuanto comprábamos casas que no podíamos pagar y, por tanto, aumentábamos el valor de cualquier vivienda al asumir siempre como válido un préstamo a larguíiiiiiimo plazo. Todo esto parecía bueno: para la construcción, para el consumo, para nosotros mismos. Si no fuimos capaces de prever que ninguna situación, ni buena ni mala, dura cuarenta años, ¿a quién culpar?
Efectivamente, a los políticos: ellos estaban en las direcciones de las cajas de ahorro que son las que han dado más préstamos a ciegas durante la bonanza, engañando al incauto mileurista (en tiempos de bonanza) mientras firmaba una hipoteca a treinta años de una casa que no se podía permitir.
Otra cuestión es la consabida corrupción: en Andalucía se lleva soportando una corrupción política a nivel local, regional y autonómico ya unos treinta años. Es la realidad que más conozco: se prefiere que te robe uno de izquierdas que uno de derechas. Conozco casos de enchufismo, de mariscadas y viajes a Cuba a costa de las tarjetas de la alcaldía, de asesores que no asesoran pero cobran, de tráfico de influencias, de políticos en nómina de empresas que recibían invitaciones y regalos cada pascua,... casi desde que dejé de chuparme el dedo. Pero ya sabíamos que se robaba, la cuestión es que nos daba más o menos que igual. Para una conversación de bar que daba. Pero ni se votaba en blanco, jamás he visto un acoso a un político, ni un escarnio público y los (pocos) medios que se atrevían a denunciar se les callaba tildándolos de derechas (que es más o menos como una mierda). Luego contemplo otra realidad (porque así nos lo hemos montado con el sistema autonómico), veo Valencia y tal para cual. Los mismos perros con distinto collar: ayuntamientos que llevan dos o tres legislaturas intervenidos, sobornos y regalos de constructores y empresas, enchufismo, gastos faraónicos para la nada más absoluta,... Esto es lo que he visto durante tres décadas y ahora ha explotado, en mi opinión, para nada bueno. Porque, ¿cómo vamos a conseguir que los políticos asuman sus errores, que se quiten de una puñetera vez esos privilegios legales que no morales (¿quién coño entiende que le paguen dietas hasta al apuntador del Congreso?), que dejen de malgastar dinero en estupideces y lo gasten en donde hace falta (que estamos en una situación de subsistencia no de bonanza), que dejen de responder con evasivas y nos tomen por tontos? Es realmente desesperante oír a unos (PSOE, IU) y a otros (PP) -porque éstos son los que han estado y están en el ajo-, cuando imposible no desconojarse con lo que dicen los nacionalistas que viven en su fantasía. Y hay buena gente, o eso creo yo, pero la puta disciplina de partido les dice que mejor calladitos no vaya a ser que... y esos se van o los echan que lo mismo da.
Así que ¿cuál es el único problema real que tenemos? El paro. No trabajar nos cercena, nos limita, nos imposibilita desarrollarnos como personas e individuos. Entonces buscamos culpables, que los hay, pero cuando se dispara a diestro y siniestro se suele errar: sindicatos, partidos políticos, empresarios, banqueros, Alemania, los especuladores, los ricos, el mercado (¿?), el sistema (¿?), la policía, la corona, los nacionalistas, las Comunidades Autónomas, los Ayuntamientos, la Iglesia, Obama, la administración pública, las subvenciones, los periodistas, los funcionarios y el sursum corda (que no significa lo que pensáis en latín). Un listado agotador de culpables imposible de tirotear, por mucho que lo intentemos.
Esto es un batiburrillo apresurado e desordenado de ideas que pretende la polémica y la reflexión, es un desahogo escrito de una situación que no es única, que no pasa sólo aquí, que no somos tan malos ni fuimos tan buenos, que me jode y me preocupa pero que creo que nadie, ni yo mismo, comprende ni tiene la solución.
En fin, que, por intentar -sólo intentar- resumir, en mi opinión van a pasar dos cosas: que la propia inercia mejore las cosas porque sí o que seamos el país que realmente somos, un modesto país del sur de Europa con más economía en negro que en blanco, que el ser humano no se ahoga aunque Dios apriete.

PD: Insisto en lo del desahogo, esto no es pensamiento único, son ideas parciales, incompletas, no razones. Y ya me gustaría que comentaseis pero ya me he vaciado un poquito. Ah, lo del título es por un chico que vi en una manifestación empapelado de mensajes con su uniforme de Adidas. ¿Alguna opinión?

Soldados de fortuna

El cine, como cualquier otro arte, se puede disfrutar en su versión oficial, digamos, la respetada oficialmente, que cumple el canon establecido, y en sus otras vertientes más discutibles, llamémosle B (o C o Z) pero, en muchos casos, igual de gozosas. "Soldados de fortuna" entraría en esa categoría B sin complejos, sin duda alguna, así que es muy pero que muy disfrutable.

La premisa no engaña a nadie: una empresa ofrece a gente dispuesta a pagar un pastizal la oportunidad de participar en una guerra para derrocar a un tirano de una ignota isla (inventada para la ocasión) en el Mar Negro. En el anuncio dan toda clase de garantías de que la cosa no tiene riesgo a pesar de que no es una batalla de paintball sino fuego enemigo real (¿!?). Vamos, que su verosimilitud es discutible, pero, qué demonios, al infierno con la veracidad si está entretenida.
Es ese tipo de películas que hubiera disfrutado horrores en los 80, y, gracias a Dios, sigo disfrutando si está decentemente rodada. Además, tiene un cásting esforzado y de prestigio: Christian Slater (me voy a hacer fan de este hombre), Sean Bean (me parece muy saludable que actores como éste trabajen sin complejos en películas A y B, y lo hagan bien siempre), Ving Rhames (inmortal desde "Pulp Fiction"), John Cromwell (el bueno de "Babe" o el mal de "LA Confidential"), Dominic Monaghan (el puto hobbit o improbable rockero tocapelotas en "Perdidos", es que este tipo me cae fatal), Colm Meaney (todoterreno que igual sale en una prestigiosa producción inglesa que en "Con Air" o esta misma), Freddy Rodriguez (el embalsamador de "A dos metros bajo tierra" o el protagonista de "Planet Terror"). Vamos, que ya quisieran muchas películas tener un reparto así.

Y la película, con sus improbabilidades y altibajos se deja ver en un suspiro, apenas hora y media de humor, acción y demás cosas molonas. Porque la película siempre intenta impactar con situaciones forzadas pero muy atractivas: Slater es fichado por la compañía montándole un numerito con unos moteros en una partida de póker dentro de una especie de granero preparado como un casino (en fin, una acumulación de cosas tan grande y ridícula que tiene que gustar, o no!); luego, se despierta en la caravana en la que malvive y se encuentra a la chica de la empresa desayunando con mesa, mantel y mayordomo, a tutiplén que se dice; Sean Bean aparece con una chica de su harén y decenas de botellas de champán (antes hemos visto cómo él y unas chicas en bikini ametrallaban desde un yate a unos piratas somalíes (!)) en el campamento de entrenamiento;... Los diálogos son todo lo sentenciosos que pueden ser: Colm Meaney amenaza con cortar los huevos a Freddy Rodriguez y le suelta: "Luego, estos talibanes terminarán de hacerte mujer" (!). Los personajes son todos estereotipos muy reconocibles (hay un broker millonario tipo Lehman Bros., un creador de videojuegos, una especie de Steve Jobs, un traficante de armas, un magnate del metal,...) y sus motivaciones, dentro de la parodia, no están del todo mal.
Bien, llegados a este punto pensaréis que a) un retrasado mental defendería esta película o b) qué demonios, por lo menos me reiré un rato. No es que sea muy listo pero la b) es una buena opción.

Según la IMDb es una coproducción Rusia/USA, con director ruso también así como parte de su reparto. Y, curioseando un poco más, resulta que uno de sus guionistas, Alexandre Coscas, ha sido asistente de producción de Avi y Danny Lerner en cosas como "John Rambo" o "Los mercenarios" así como otras producciones Nu Image/Millenium Films. Dios los cría,...
En fin, que una serie B de acción decente. Muy recomendable para pasar el rato. Y la comento porque ni Cristo se preocupará de recomendarla, ea.



viernes, 26 de abril de 2013

Más allá de la vida

Ya hace tiempo que he perdido sensibilidad para la violencia en el cine, no me impacta, básicamente, si no está bien integrada me aburre, y mucho. Sigo pensando que es una buena herramienta para contar cosas, me motiva en ciertas películas, entre mis géneros favoritos está el cine negro, el de terror y el de acción que se valen de la violencia más o menos explícita. Pero la costumbre y el visionado de productos extremos hace que no me retuerza (bueno, alguna vez sí, pero es más cuestión del contexto. Ejemplo, el "Funny Games" de Haneke no tiene apenas violencia explícita pero te asquea cuando aparece). Así que ya no me motivan las películas "de asco" como antaño en mis tiempos mozos.
¿Y esto a qué viene? Pues que igual que estoy insensibilizado para la violencia (en el ¡cine! se entiende), no lo estoy para los dramas. De hecho, cada vez estoy más llorón. Y ayer lloré un rato viendo "Más allá de la vida" que sí, tiene sus defectos, pero te emociona, y mucho. Y suelto la lagrimita (o el llanto directamente), allí, en el sofá, solo, y me jode. De verdad que como decía la canción: "yo no quiero penas, dame alegrías" (creo que era unas sevillanas o así). Hay gente que se desahoga con el llanto, yo me siento una mierda y me deprimo. No es mi forma de escapar, yo tengo otros métodos más festivos.
Y Clint Eastwood consigue que llore cuando el cabrón quiere que llore. Una de las lloreras más grandes que me he pegado en una película es en la escena del coche de "Los puentes de Madison", cuando Meryl Streep se decide o no a irse con el Clint a hacer fotos por ahí y sostiene la puerta como si la fuera a romper. Hay un par de escenas de esta "Más allá de la vida" que consiguieron su efecto de sobra (la de los Puentes gana de todas maneras). Y si tiras un poco del recuerdo de sus películas tenemos emoción de sobra: "Bird", "Million Dollar Baby", "Gran Torino", "El aventurero de medianoche", "Bronco Billy",... Como director clásico que es, no hay nada más clásico que el melodrama estilo "Tú y yo" (otra que tal, la de Cary Grant y Deborah Kerr, cuyo final es imposible). Y como talento tiene para regalar, nos lo ofrece.
Por comentar un poco esta gran película el argumento gira en torno a tres personajes con sus tres historias independientes que, a poco que lo pienses, van a coincidir, seguro: en San Francisco un vidente con talento natural para contactar con los muertos (un excepcional Matt Damon); un niño londinense que pierde a su hermano gemelo; y una periodista francesa que sobrevive a un Tsunami (Cécile de France). Al haber tres historias distintas conectas más con unas que con otras y, para mí, la de la francesa es la más tópica e innecesaria;  la del niño está bien, simpatizas con él; y la de Matt Damon es la mejor: por escritura, interpretación y originalidad seguramente. Esta sola historia hizo que me atrapara toda la película: hay una escena con Bryce Dallas Howard durísima, emocionante. Y Matt Damon lo borda, no entiendo cómo se ninguneó a la película y se le obvió para el Óscar.
La conclusión es obvia: merece la pena las dos horas de viaje (y, por favor, olvidaos de la "traducción" castellana, el original es el más mejor "Hereafter"). Y eso es decir mucho. Así que la veis y la comentáis, plisssssss! (es que no huelo un comentario en semanas y esto es mú triste, a ver si me voy a echar a llorar).


jueves, 25 de abril de 2013

Hard Cash (que, cómo no, aquí se retituló, "Dinero susio")

¿Por qué alguien se puede decidir a ver esta peli y no pararla a los 10 minutos? Por el despropósito que supone ver a tres antiguas estrellas del Hollywood de los 80-90's arrastrándose por un plato de lentejas (o por unas cuantas rayas o por un par de botellas de Bourbon). A saber: Christian Slater, Daryl Hannah y ¡Val Kilmer! Más gente como Balthazar Getty ("El señor de las moscas", "Carretera perdida"), Verne Troyer (el mini-yo de "Austin Powers") o William Forsythe (éste sí más relacionado con la serie B o Z, pero gran actor secundario). Todos en una producción de la amada/odiada Millenium Films/Nu Image de Avi Lerner y Boaz Davidson que algunos llaman "la Cannon de nuestra época" no sin razón.
A ver si puedo resumir el artefacto: Christian Slater es un ladrón que roba a ladrón, en este caso, un traficante interpretado por William Forsythe. Con la ayuda de un cubano, un enano y una chica, lo intenta: delirante plan en el que el enano tiene que ir camuflado en la barriga de la chica, para luego esconderse en el baño (¡hey, que esto es como el caballo de Troya! ¡Ah, los clásicos!). Total, que todo sale fatal, lo meten en la cárcel (sólo a Slater) y cuando sale, en un año o así, vuelve a las andadas enseguida. Otro plan de mierda en una casa de apuestas lo lleva, primero, a liarse con los delincuentes más cutres de la ciudad; segundo, encontrarse con el corrupto agente del FBI que tiene la jeta de Val Kilmer (sin duda, lo mejor de este excremento); tercero, buscarse la perpetua a costa de una hija a la que se supone quiere un montón (una pelirrojilla babosa). Entre medias se reencuentra con el cubano del principio, un ioputa que tiene la costumbre de cortar manos. Ah, y hay un espalda mojada chicano que sale en varios momentos de la película: escapando de no se dónde, vendiendo por la calle para que le atraquen y, en un supuestamente divertido acto final, masacrando al cubano y sus compinches con una metralleta. En fin, de lo más normal.
La película entra directa en esa categoría de "malas pero divertidas" por sus continuos errores e intenciones desaprovechadas. Tiene diálogos memorables (el Kilmer diciendo: "Me siento hecho papilla... como el hombre papilla"), una trama embarullada que no lleva a ningún sitio, interpretaciones alucinógenas (los excesos pasan factura, cada vez más, y la pobre Daryl Hannah está pa' los restos),... Parece que después de pagar al cast no les quedaba ni para pipas porque los escenarios, efectos y escenas de lucha y persecución son de una factura modesta, por decirlo de modo agradable. Vamos, que en las escenas de coches y lanchas tiran de pantalla de proyección, lo que da lugar a más de una risión.
Así que si tenéis muuuucho tiempo libre, que la echan en el Paramount Channel, es un ejemplo de cómo NO se debe hacer una peli de acción y un cementerio de elefantes para unas otrora estrellas de Jolibú ("estrella de los estropajos vas a ser tú", que decía la coplilla).

PD: Una pregunta de quiz: ¿En qué otra (gloriosa) película coincidían Kilmer y Slater? Si no comentáis, no contesto.

El que sale en la peli no es este, es el que se comió a Val Kilmer

jueves, 18 de abril de 2013

David Mamet



Los hados sonríen cuando nos topamos con alguna obra escrita o dirigida, o ambas cosas, por el gran David Mamet. Dramaturgo reconvertido en guionista porque tenía talento y por su reconocida cinefilia, empezó dirigiendo una pequeña obra maestra de artesanía llamada "La casa del juego". Allí ya encontramos constantes de su cine como director: el engaño como arma y forma de vida, mezcla de personajes de alta y baja estofa, giros de guión sorprendentes, una dirección sensata, clásica. Además ya aparecen actores como Joe Mantegna, William H. Macy o Ricky Jay que salen en muchas de sus películas manteniendo una galería de actores fijos a la manera de directores como John Ford.



Pero yo lo descubrí unos cuantos años después, con una de sus joyas escondidas, "Homicidio", alquilada en mi videoclub habitual (el mítico Moi's). Una absorbente película que en su época relacioné más con el cine de Abel Ferrara por la obsesión que desarrolla el policía protagonista, otra vez Joe Mantegna, hacia la religión judía. Pero sólo es una comparación personal, la película es mucho menos sórdida que las de Ferrara y va por otros derroteros. Una de esas pelis de culto instantáneo por su extraña naturaleza entre el thriller convencional, el documento vivo de una sociedad tan cerrada como la de los judíos ortodoxos y una tesis sobre la fe y la vida. Y tiene uno de los finales (que no voy a destripar) más inquietantes que recuerdo.

Evidentemente, rebusqué en lo que restaba de su filmografía como director: la mencionada "La casa del juego" y "Las cosas cambian". Esta última es una comedia agridulce donde un modesto y anciano zapatero es contratado por la mafia para que se autoinculpe por un crimen cometido por un jefe de la mafia con el que guarda cierto parecido. El anciano acepta y queda bajo la custodia de un matón (otra vez Joe Mantegna) el fin de semana antes del juicio. Una cosa lleva a la otra (entre ellas que el mafioso está bajo presión por un error) y terminan saliendo de la habitación del hotel del que no deberían salir para pasar los mejores días de su vida. Una película vitalista y entrañable con un par de actores en estado de gracia y un guión a su altura (el zapatero es Don Ameche, uno de los abueletes de "Cocoon"). Otra gran película, tres de tres.

Luego se toma un descanso donde no para de adaptar y escribir guiones magistrales. En los 80 ya lo había hecho: "El cartero siempre llama dos veces", "Veredicto final" y "Los intocables", nada más y nada menos. Pero en los 90 se dedicó a adaptar sus propias obras de teatro al cine como guionista (la magnífica "Glengarry Glenn Ross" -con uno de los mejores repartos masculinos de la historia del cine- y "American Buffalo") o director/guionista ("Oleanna", la única película que no he visto del autor). Más, la reivindicable "El desafío", "Hoffa", "Ronin y "Vania en la calle 42" (el testamento cinematográfico de Louis Malle).

A finales de los 90 retoma dirige una de sus películas más frívolas o juguetonas: "La trama" (de nuevo la traducción española se carga la gracia del original "The Spanish prisoner" y lo adapta de manera impersonal -y repetida, es también una película de Hitchcock, "The Plot" en el original-). Un juego de astucia con macguffin (el dichoso invento) del que desconocemos su naturaleza pero sí su importancia. Hasta el momento seguro que su película más ligera, menor pero con mucho encanto. Claro que si lo comparamos con sus coetáneas, cualquier película de Mamet supera ampliamente a la mayoría. Y sin duda pocas películas de los 90 han llegado tan frescas como esta. También ha sido uno de los (pocos) intentos de Steve Martin de salir de su rol de payaso, intento que supera con sobresaliente. La poca repercusión de esta película (y todas las de Mamet) supongo que le impidió seguir probando otros registros, una pena. Ah, y es la única película del director que he podido ver en cine. Recuerdo que para mucha gente de mi entorno fue una grata sorpresa.

Así que Mamet seguía labrándose una carrera de pequeñas (pero geniales) películas como director que sólo parecía apreciar una minoría, mientras mantenía una reputación de guionista de éxitos de calidad (a la lista me remito). Es ese tipo de fenómenos para mí inexplicables, es, en verdad, un tipo a reivindicar (también por mi interés: la mayoría de sus películas están descatalogadas o tienen ediciones mejorables). Culmina la década de los 90 con otra película para mí menor, "El caso Winslow": inspirada en hechos reales donde el honor y la verdad siguen siendo temas prioritarios. Y el reparto incluye a dos actorazos como Nigel Hawthorne y Jeremy Northam (también de culto pero actorazos). No es la mejor de sus películas pero se ve con agrado.

En los '00 continúa su labor de guionista de primer orden con "Hannibal" y, sobre todo, la adaptación de su obra de teatro "Edmond". Una gran película dirigida por Stuart Gordon que describe la bajada a los infiernos de un hombre de clase alta que, de repente, se da cuenta del vacío de su existencia (bajo la influencia de una echadora de cartas) y se dedica a buscar la felicidad en lugares poco recomendables. A la manera de un Ulises perdido y desorientado vaga por un siniestro New York y... mejor no contar más. Quizás es la película más introspectiva y extraña de Mamet y supongo que, por eso, es un material que prefería no dirigir. La elección de William H. Macy (probablemente también lo hizo en teatro pues es uno de sus actores fetiche) no puede ser más acertada clavando su papel de macho infeliz intentando recuperar su dignidad, fracasando estrepitosamente (o no, interpreta su final como quieras).


Paralelo a su papel de guionista y dramaturgo, sigue dirigiendo películas cada vez con menos repercusión (si cabe) pero muy dignas, aunque su serie de TV tiene un éxito sorprendente y merecido. Y dignifica un género malinterpretado en muchas ocasiones como es el de acción con "Spartan" (magnífica y modesta -por presupuesto- incursión en el thriller de acción, en un momento en el que toda peli de este tipo debía ser como la saga Bourne, saca adelante y con Val Kilmer (!) un dignísimo film de espías, conspiraciones y traiciones, menos convencional de lo que aparenta), la interesante serie de TV "The Unit" (retrato de una unidad de operaciones especiales y sus familias, donde dirige y guioniza varios capítulos y se acredita como creador y productor) y su última película, "Cinturón rojo". Aparte, es más cine negro que de accion, queda "El último golpe" una especie de "Atraco perfecto" que no lo es, por supuesto. Para mí, la más regular del lote aun con el nunca suficientemente admirado Gene Hackman. Pero, insisto, todas las películas de Mamet son entretenidas, técnicamente precisas, con grandes interpretaciones y guiones decentes. Y esto es decir mucho en estos tiempos.


Entre medias su primera y única comedia disparatada, "State and Main": una sátira sobre Hollywood y su realidad que contrasta con la sociedad de un pequeño pueblecito en el que van a rodar una superproducción. Se deja ver y es muy divertida por momentos (marca de la casa). El tema del cine dentro del cine también lo toca en "Cinturón rojo" y, probablemente, es una manera de ajustar cuentas con una industria que no lo ha respetado lo suficiente. No lo malinterpreto, simplemente creo que a veces hay que desahogarse. Y su retrato de actores, directores, productores y técnicos tiene tanto de crítica como de cariño y comprension. Muy americano.

Finalmente llegamos a "Cinturón rojo", que era la excusa de esta reseña (pero es que a David Mamet hay que ponerlo en el altar que se merece). ¿Una película de artes marciales? Pues sí y no: es una película de David Mamet sobre un hombre bueno (buenísimo) que dirige un gimnasio de artes marciales (no me preguntéis de qué tipo porque era algo como japonés-brasileño). Comenta Mamet que su interés surge de su propia experiencia como alumno y la idea de usar la filosofía de la lucha oriental como metáfora de las relaciones humanas. Así que deja claro que cuestiones como el honor, la dignidad y la espiritualidad no tienen cabida en este mundo superficial, codicioso y materialista. Y vaya si lo deja claro: la película emociona y mucho. Se aprovecha de un actor en continuo estado de gracia, Chiwetel Ejiofor, para dar verosimilitud a un hombre noble que sufre un proceso de tentación, penitencia y, finalmente, reafirmación. Esta es la ventaja del arte sobre la vida: en el arte todo es posible. Y, creedme, tiene el final que tiene que tener, un majestuoso final.

Bueno, esta reseña tiene un final agridulce pues esta película es del 2008 y no hay nada reseñable sobre Mamet (unos cuantos cortos según figura en el Imdb) hasta hoy. Y es que este año, aparte de algún proyecto, ha estrenado una TV movie sobre Phil Spector. Ávido estoy de poder conseguirla: en el reparto Al Pacino, Helen Mirren y Chiwetel Ejiofor (!). Y producida por la HBO. ¡Gracias por seguir ahí, señor Mamet!

PD: Y a ver si todos os ponéis a consumir con avidez la obra de este jrande. Y lo comentáis, por supuesto.