Hubo un tiempo en que se podía protestar como explotado contra el explotador sin compartir mesa. Ahora los que protestan son también parte del problema. Es la pescadilla que se muerde la cola, forma parte del sistema que no sólo nos han impuesto, hemos sido cómplices, somos culpables también de ello. Esto no pretende ser demagogia: no todos estamos al mismo nivel. Pero nos podemos sentir igual de responsables dentro de nuestras posibilidades.
Ahora nos sentimos engañados por nuestras hipotecas con cláusulas abusivas cuando ni se nos obligaba ni se nos timaba. La documentación se entregaba, pasaba por un periodo de diálogo y discusión y luego se aceptaba supuestamente habiendo leído y estudiado hasta la letra pequeña (que de tan pequeña casi que no se ve, cierto es). Nunca ha sido obligatorio acceder a una vivienda en propiedad cuando existe el alquiler, y fuimos parte del problema por cuanto comprábamos casas que no podíamos pagar y, por tanto, aumentábamos el valor de cualquier vivienda al asumir siempre como válido un préstamo a larguíiiiiiimo plazo. Todo esto parecía bueno: para la construcción, para el consumo, para nosotros mismos. Si no fuimos capaces de prever que ninguna situación, ni buena ni mala, dura cuarenta años, ¿a quién culpar?
Efectivamente, a los políticos: ellos estaban en las direcciones de las cajas de ahorro que son las que han dado más préstamos a ciegas durante la bonanza, engañando al incauto mileurista (en tiempos de bonanza) mientras firmaba una hipoteca a treinta años de una casa que no se podía permitir.
Otra cuestión es la consabida corrupción: en Andalucía se lleva soportando una corrupción política a nivel local, regional y autonómico ya unos treinta años. Es la realidad que más conozco: se prefiere que te robe uno de izquierdas que uno de derechas. Conozco casos de enchufismo, de mariscadas y viajes a Cuba a costa de las tarjetas de la alcaldía, de asesores que no asesoran pero cobran, de tráfico de influencias, de políticos en nómina de empresas que recibían invitaciones y regalos cada pascua,... casi desde que dejé de chuparme el dedo. Pero ya sabíamos que se robaba, la cuestión es que nos daba más o menos que igual. Para una conversación de bar que daba. Pero ni se votaba en blanco, jamás he visto un acoso a un político, ni un escarnio público y los (pocos) medios que se atrevían a denunciar se les callaba tildándolos de derechas (que es más o menos como una mierda). Luego contemplo otra realidad (porque así nos lo hemos montado con el sistema autonómico), veo Valencia y tal para cual. Los mismos perros con distinto collar: ayuntamientos que llevan dos o tres legislaturas intervenidos, sobornos y regalos de constructores y empresas, enchufismo, gastos faraónicos para la nada más absoluta,... Esto es lo que he visto durante tres décadas y ahora ha explotado, en mi opinión, para nada bueno. Porque, ¿cómo vamos a conseguir que los políticos asuman sus errores, que se quiten de una puñetera vez esos privilegios legales que no morales (¿quién coño entiende que le paguen dietas hasta al apuntador del Congreso?), que dejen de malgastar dinero en estupideces y lo gasten en donde hace falta (que estamos en una situación de subsistencia no de bonanza), que dejen de responder con evasivas y nos tomen por tontos? Es realmente desesperante oír a unos (PSOE, IU) y a otros (PP) -porque éstos son los que han estado y están en el ajo-, cuando imposible no desconojarse con lo que dicen los nacionalistas que viven en su fantasía. Y hay buena gente, o eso creo yo, pero la puta disciplina de partido les dice que mejor calladitos no vaya a ser que... y esos se van o los echan que lo mismo da.
Así que ¿cuál es el único problema real que tenemos? El paro. No trabajar nos cercena, nos limita, nos imposibilita desarrollarnos como personas e individuos. Entonces buscamos culpables, que los hay, pero cuando se dispara a diestro y siniestro se suele errar: sindicatos, partidos políticos, empresarios, banqueros, Alemania, los especuladores, los ricos, el mercado (¿?), el sistema (¿?), la policía, la corona, los nacionalistas, las Comunidades Autónomas, los Ayuntamientos, la Iglesia, Obama, la administración pública, las subvenciones, los periodistas, los funcionarios y el sursum corda (que no significa lo que pensáis en latín). Un listado agotador de culpables imposible de tirotear, por mucho que lo intentemos.
Esto es un batiburrillo apresurado e desordenado de ideas que pretende la polémica y la reflexión, es un desahogo escrito de una situación que no es única, que no pasa sólo aquí, que no somos tan malos ni fuimos tan buenos, que me jode y me preocupa pero que creo que nadie, ni yo mismo, comprende ni tiene la solución.
En fin, que, por intentar -sólo intentar- resumir, en mi opinión van a pasar dos cosas: que la propia inercia mejore las cosas porque sí o que seamos el país que realmente somos, un modesto país del sur de Europa con más economía en negro que en blanco, que el ser humano no se ahoga aunque Dios apriete.
PD: Insisto en lo del desahogo, esto no es pensamiento único, son ideas parciales, incompletas, no razones. Y ya me gustaría que comentaseis pero ya me he vaciado un poquito. Ah, lo del título es por un chico que vi en una manifestación empapelado de mensajes con su uniforme de Adidas. ¿Alguna opinión?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario