Hay por ahí un montón de supercurradas y sesudas críticas y análisis de esta gran serie. Así que no puedo más que recomendarla vivamente y comentar lo que más me ha gustado, más que nada porque no tengo tiempo para verla otra vez y no voy a dedicarme a investigar. Es simplemente, una simple cuestión de que no os la perdáis porque merece la pena. Al meollo...
Una familia con evidentes problemas emocionales y financieros se muda a la soleada California para lamerse las heridas y empezar de nuevo. Pero cometen unos cuantos errores: la hija que tienen es más rara que un perro verde y tiene tendencias suicidas, así que mudarse y desconectarse de su realidad resulta más un problema que una solución; la madre está es un estado de nervios constante asumiendo en poco tiempo un aborto avanzado y la infidelidad de su marido, así que el matrimonio está más que muerto (¿lo pilláis?); el marido es un sicólogo que hace tiempo ha perdido pasión e interés por todo... En este statu quo la solución a sus problemas es gastarse todo el dinero que les queda en una mansión victoriana, con su correspondiente reforma, y sin investigar por qué es tan barata (si jueran de aquí les diría que nadie da duros por pesestas). MEEEEEC. Craso error amiguitos para regocijo de nuestras retinas que asisten impávidos a la degeneración familiar hecha cuento gótico. Que esto de las inestabilidades familiares ya se ha hecho sienes y sienes de veces es verdad, pero sorprende en este contexto de cuento de terror.
Una de las ideas interesantes que recorren toda la serie es que los que dan miedo de verdad son los vivos, no los muertos (a la serie y su eficaz final me remito). De hecho, creo que tiene un punto existencialista en cuanto los vivos no saben manejarse tan bien en sus vidas como los fantasmas en su muerte. Encuentran sentido cuando mueren mientras que en vida estaban muy pero que muy perdidos, vamos, igualicos que sus nuevos inquilinos (a su final, again, me remito).
Entre esos recuerdos imborrables que me llevaré de la serie hay dos cosas en especial: Jessica Lange (uno de los personajes más maquiavélicos que he visto en ficción) y una pelea que tiene el matrimonio que me pareció dolorosamente real (en serio, chicos, los que tenéis pareja años ha, es muy triste).
Lo de los fantasmas y los sustos no están mal tampoco, pero es lo de menos. Como lo de "Walking Dead" o "Galactica", son series con artificios (zombies, naves espaciales, mansiones encantadas) que nos reclaman para asistir al juego de la vida y la muerte, al drama humano.
PD: Hay una segunda temporada pero todavía no he visto ningún capítulo. De todas maneras la primera es una historia cerrada que no continúa la siguiente, creo. Ah, y uno de los creadores, Ryan Murphy, es el mismo de la muy cínica "Nip/Tuck", a la que recuerda mucho, y la nosécómodefinirla "Glee".
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