
Lo han vuelto a hacer. Sí, el nuevo disco de los Strokes, el ya mítico "Angles", es superchachi. Definitivamente, el final de marzo del 2011 será recordado entre los acordes de "Machu Picchu" y "Life Is Simple in the Moonlight". Ahí me veis desgañitándome con irresistibles estribillos como los de "Under Cover of Darkness": "Doon't Goooo That Waaaay/IIIII'll Be There For Youuuuu". (Pequeños, pequeños detalles como el gritito del final en el "my friend and adversary" o la guitarra electrizante de "Two Kinds of Happinness"). Y qué me decís de "Taken for a Fool" (esta gente sabe nominar una canción), de "Games", de "Gratisfaction" (a mí me recuerda a Queen en los 70, el de "Don't Stop Me Now" o "Let Me Entertain You"), de "Metabolism" (una muestra de cómo manejan la épica pop),... Y "Call Me Back", la experimental. Lo tenemos todo (lo mejor y lo peor) de los Strokes en un disco diverso, arriesgado, sin miedo al ridículo (me encanta esa actitud). Y que salga el sol por Antequera que a mí este grupo grupo me gana. Me pierdo entre los treinta y tantos minutos de esta joya (el "First Impressions on Earth" es una excepción entre los otros treinta-minuteros "Is this It" y "Room On Fire"). Uno de esos discos de los que hablaba, uno de esos clásicos personales, uno de esos que les pones la función de volver a escuchar del iPod. Porque sabe a poco y es suficiente, porque es grande y minimalista. Long Live, Strokes!
PD: Y la nota negativa: Internet es un sitio lleno de críticos o seudo-críticos, en el que, si buscas el citado disco, puedes encontrar cientos, miles de páginas de estos blogeros con sus cientos, a su vez, de comentaristas, todos, por supuesto, con una voz autorizada que les dio su madre al nacer. Y es el tiempo que nos ha tocado vivir. Alguien prefiere leer la crítica de un aficionado como yo (que no tengo ni puñetera idea de melodía, ni de solfeo, ni de tocar el ukelele) denigrando un grupo o un disco, que queda más cool porque no te pagan las disqueras (aunque ya te gustaría) y demuestra tu sentido independiente, que comprobarlo por uno mismo.
El gran Julián Marías, ínclito discípulo de Ortega y Gasset y filósofo y crítico de cine vocacional-aunque el término le aterraba-, entendía la crítica no como la acumulación torticera de los defectos sino como el descubrimiento de los valores innatos de una creación. Ah, y no era un crítico enciclopédico, lleno de referencias, sólo analizaba películas que creía valiosas -que no perfectas, todo el mundo buscando obras maestras...-.
Es un error en el que podemos caer todos (yo mismo criticaba a los Coen hace poco). Pero para eso están, para rectificar. Una de las cosas de las que me estoy dando cuenta con la edad es que no merece la pena gastar tantas energías en despotricar sobre lo que no te gusta. Demasiado esfuerzo desperdiciado. Mejor cuéntale al mundo tus bondades. No critico a la crítica: pero constructiva, por favor. Miss You. ¡Un comentario ya!






