lunes, 7 de febrero de 2011

EXTRACTOS

Y ahora, una mirada a la escritura automática

Pasos que me siguen mientras estoy parado. Aterra la idea de que alguien quiera hacerme daño. Echarme en cara cosas que no entiendo ni puedo explicar. (…) Cada noche de lluvia es igual. El sonido constante y rítmico, martilleante, de las gotas en las terrazas, las persianas, el asfalto y las azoteas. Viento del norte susurrando palabras ignotas de amenaza atávicas. Nadie sabe lo que se me pasa la cabeza y es mejor dejarlo así. (…) Si ella lo supiera sería un alivio. Por eso sería tan bonito, por eso la quiero tanto. Me abriga el pensamiento, me protege del rayo. Como una madre.

Al día siguiente la sigo con la mirada y no me oye. Soy invisible. Bien. No hay dolor, sólo soledad y pérdida. Me araño los bolsillos buscando algo a lo que agarrarme para no caerme allí mismo. Mis uñas lacradas de hilo azul de vaquero. (…) Soy tan dejado que es imposible que se acerque. Lo hago a sabiendas, soy más listo que nadie. Pero me lo tengo que decir yo mismo.
Me masturbo pensando en ella pero no puedo seguir. No me excita, la quiero. Me gustaría decir que me pone, que estoy cachondo cuando la veo. Pero no es así. Me corro con rostros anónimos, cuerpos de plástico. A ella la tengo en un pedestal. Es mi diosa. Intocable, inmutable, inmortal, omnipresente.

Me digo a mí mismo que no se lo puedo decir a nadie. No he vivido demasiado pero sí lo suficiente para conocer la traición, lo poco respetable que es para la gente un secreto ajeno. Sobre todo si esconde una debilidad. Cuando tenía unos 12 años le conté a alguien que aún mojaba la cama casi todas las noches, producto de obsesiones y fantasmas varios. Creo que vio reflejado en mi rostro la angustia que me provocaba mi insignificante problema. Le dio igual. Cantó como un puto soplón de la mafia ante el FBI. No he vuelto a contar a nadie nada desde entonces. El muy cabrón me lo recuerda cada vez que lo intento.

PD: Esto siguen siendo intentos en búsqueda de la historia. Es él, no soy yo. Por mí que siga siendo él.

3 comentarios:

confident dijo...

Las canciones de los 35.

El curso pasado, siguiendo una recomendacion de la radio os propuse que contaramos nuestras canciones favoritas a los 15, 20, etc...

he de reconocer que me dios bastante pena darme cuanta de que habia llegado a los 35 y no tenía canción aún. Pues bien los 35 no han acabado y he de deciros que he encontrado dos canciones diganas de aparecer en los anales de esa lista: "Bloodbuzz Ohio" de The National, y "Modern man" de Arcade Fire, las dos son de éste ultimo año. La una me parece misteriosamente y poeticamente bella, y la otra una de esas canciones REDONDAS.

La otra cuestión que me tiene absolutamente pillado es The wire. Acabo d etermonar la segunda temporada, tremendo personaje el de (frank sovotka), y me ha ocurrido algo que no me ocurria hace lustros: Mientras espero en el coche a alguien o algo, juego a imaginarme que soy un poli haciendo un seguimiento o una investigación. The wire me ha devuelto eso, que mas puedo pedirle a una serie?

Un abrazo, amigos.

Annabell Manjarrés Freyle dijo...

Me encantó esta entrada. Me has inspirado. estás escribiendo una historia? cómo se llama este personaje?

Contar secretos. Si no quieres que nadie lo sepa cállatelo por siempre aun sí la garganta se te inflama. Pero yo no soy así, soy de esas que todo lo van contando porque soy emocionalmente mujer. Qué mala cosa.

¡Fascinante!

blow dijo...

No tengo nombre, ni idea de cómo va a terminar. Escribo partiendo de Él y de Ella, añado un espacio físico, una edad. Lo importante para mí está siendo la distancia que hay entre ellos: eso define el tono de la historia. Y cuanto más concisa y breve, mejor.
En cuanto a los secretos, si los vas a contar, mejor a desconocidos, gente que no te importe nada. Y regado con alcohol. O no.

PD: En serio, aún me resulta extraño y sorprendente que te pases por aquí. Cuando quieras.