miércoles, 26 de octubre de 2011

Is anybody out there?


Con voz ominosa y ganas de recuperar este espacio pongo la primera piedra del curso, que ya me vale, esperando que haya alguien por ahí. Han cambiado unas cuantas cosas desde la última vez, mi ansiedad circula por otros territorios, mi necesidad no ahoga, aprieta un poquito. Tengo que volver a plantearme cosas y otras las tengo claras por ahora. Ya estoy divagando.
En fin, que creo que tengo más ganas de hablaros de películas, tebeos, música y libros que de las vicisitudes del día a día que circulan por una gloriosa, gloriosa rutina.
Pero este estado de feliz y anodina estupidez tiene sus momentos. Por ejemplo cuando asistí anonadado a la proyección de "Drive Angry" en el salón de mi casa con mi estrenado Blu-ray. ¡Ah, cuánto "guilty pleasure" hay en esta película! Sólo por el personaje del "Contable" es una obra de culto instantánea: adoración a ese William Fitchner en estado de gracia. Tiene que haber un círculo de frikis, pero ya, de este pedazo de "opus magna" lleno de chulería, camorrismo, riot girrrls, satanismo del güeno, violencia non sense, eructos, alcohol y sexo (sí, una peli americana con profusión de tetas y culos!). ¡Ay, que no os hablé de otra gloriosa obra dedicada al mal gusto, también originalmente en 3D!: "Piraña 3D".
¿Y cuál ha sido la recompensa, tanto de una como de la otra, en cuanto a la dichosa taquilla? Fracasos. Si es que estamos abocados a lo políticamente correcto y estas películas se abandonan en pozos putrefactos de deliciosa inmundicia tanto carnal como espiritual. Lo que más me fastidia es que no hagan más como éstas, que hace falta. En el caso de "Drive Angry" ("Furia ciega", en fin, el título español) las críticas han redundado en el linchamiento de uno de los mejores actores del mundo mundial, Nicolas Cage, que ha pasado de ganar un Óscar a casi entrar en la cárcel por evasión de impuestos y a convertirse en diana de los cutres a los que les gusta sólo lo último y lo güai. ¿Qué pasa? Mi teoría es que le están haciendo pagar que prefiera hacer "El motorista fantasma 2" que "Leaving las Vegas 2". Y digo yo: si la primera era mala, ¿no puede ser que quiera mejorarla? Al fin y al cabo, la dirigen los tipos de "Crank". En cualquier caso, "Leaving las Vegas" es perfecta, no se puede mejorar. Claro, que la idea de Cage ahora mismo es sacar pasta para pagar las deudas del fisco y a sus múltiples ex-mujeres. Hagamos entonces un esfuerzo y démosle un durillo al denostado Nicolas Cage. O no.

PD: Espero que esto sea el principio de una bonita (ir)regularidad. O no.

miércoles, 15 de junio de 2011

NOTA DEL AUTOR


En éstas que termina el año (ya hablamos de cómo nos distribuimos el tiempo los del gremio). Agradecer a los de los comentarios y a los que no. Tiempos extraños que parecen vivir más en este ciberespacio que en el mundo real. O yo que sé. Estoy escribiendo a retazos: escuchad a Sufjan Stevens, especialmente el "Illinoise"; a Benjamin Biolay, temazo el "Pas la forme"; a My Morning Jacket, discazo el "Circuital". Y compradlos que en el Corte Inglés están que los regalan. Me he dado un alegrón porque me quité el miedo (del precio) y, después de una vida escuchándolos, adquirí un disco de los Beatles, el "Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band". Esa portada gloriosa, esos temazos (mi preferido, "A Day in the Life"), profusión de fotos y textos en el interior: una pocholada, vamos. Claro que con la euforia de los saldos cayó una marcianada de David Lynch: "Good Day Today/I Know". Uno de esos discos que compras por curiosidad (Lynch cantando y componiendo; diseño de Vaughan Oliver, el que hacía los collages de los Pixies; la pegatinita esa que ponen con reseñas estupendas de NME o Mojo) y sabes que vas a escuchar tres veces y luego lo vas a enseñar a los amigüitos frikis como trofeo (no sé si os he hablado alguna vez de un pirata de los Police, 1 CD, con sonido de cuarto de baño, a 7.500 de las antiguas pesetas). Y nada más: dos canciones artie repetitivas y ¡8 remixes! que triplican la duración. Que sí, que nos gusta RNE3 pero también la Rihanna.
Ahora que estoy empezando a no tener tiempo para las bobadas estas del cine, la música, leer y escribir me duele perder dos horas de mi tiempo con bobadas. Y como sé que sois gente que confiáis en mi criterio no perdáis vuestro valioso cronos ni con "Kick Ass" (el cómic mola más y es cínico y violento de veras, no este videoclip resultón) ni con "Dream Home" (una de Hong Kong más burra que un arao que parte de la premisa de que los especuladores inmobiliarios crean psycho-killers, y podría ser, está basada en una historia real). Eso sí, la que recomendé vía telefónica a confident, "The Chaser" es el mejor thriller de los últimos años comparable a "I Saw the Devil" o "Infernal Affairs". Lo mejor de las películas orientales es que nos llegan las buenas, buenas...

PD: me tengo que marchar, continuará...

martes, 24 de mayo de 2011


Compendio: últimamente pienso mucho en la futilidad de la existencia. Creemos que la vida son los grandes momentos y, en realidad, la mayor parte de ella son hechos sin importancia como éste. Aprender a disfrutarlos es complicado pero se puede. La sola idea de que me sigáis por el hilo de Ariadna que intento tejer es gratificante. Pensé mucho en vosotros el viernes pasado: debería haber estado allí. Me hizo sentir tan fuera de lugar como lo estoy en este agujero, aunque estaba donde tenía que estar. Es la división entre cuerpo y alma. Mi cuerpo está aquí, mi mente está en otro sitio. La armonía es cuando ambos se encuentran. El resto es estar solo entre la multitud, triste en una fiesta, perdido en una habitación (la mitad son paráfrasis de canciones).
Hay personas que siempre parecen distraídas, descolocadas, como Woody Allen. "Medianoche en París" es una joya, una perla, una flor distraída en estos tiempos tan extraños. "Lo estuve pensando antes, en esta época aún no tenían antibióticos": así despacha uno de los grandes momentos de esta película un genio que andaba algo vago últimamente. Pero esta película recupera al mejor Allen: irónico, romántico, fantástico. Si partimos que este hombre tiene modelos arquetípicos "Midnight in Paris" es como "La rosa púrpura del Cairo". Ambas describen personas descolocadas de época, de situación, en estados anímicos desacordes con su entorno, y encuentran el equilibrio en la fantasía y la creación.
No sé si recordaréis que comenté una extraña película, "The Minus Man", ensalzando las peculiares virtudes de su protagonista, Owen Wilson. Casualidad que sea él, el escritor despistado que recorre el París de los años 20. Sé que no repetirá con él (Allen está encontrando sosias distintos para reinterpretarse: Kenneth Branagh, Larry David, Jason Biggs, Will Ferrell,... dependiendo de la edad y el rol) pero es un Woody Allen perfecto porque no intenta repetir los tics del modelo sino reinterpretarlos a su manera.
Lo que más me sorprende es la ingenuidad de la propuesta, propia de un autor que ya no tiene nada que demostrar. Esperemos tenerlo muchos años en activo que no ganamos para esquelas, y que se siga arriesgando: sacar en una película del siglo XXI a Hemingway, Fitzgerald, Dalí, Buñuel, Picasso o Toulousse Lautrec y no parecer impostado tiene mérito.

PD: Esta entrada estaba aquí desde hace un mes y pico. Han pasado algunas cosas desde entonces. Lo más curioso de mi estado anímico es que paso de la euforia al fatalismo en un chasquido. No sé por qué me ha dado por pensar en la muerte y el tiempo que se me agota. Creo que ha sido una alergia complicada y las tardes desechadas. Y las ausencias. Por eso esto aún tiene sentido: el vuestro.

lunes, 11 de abril de 2011

Los mayores no lloráis


A veces, cuando estoy solo, de madrugada, toda la gravedad de la existencia cae como plomo sobre mí. Normalmente tengo más suerte y se me olvida.
Me he tenido que ir. Supongo que es mi obligación, supongo que es mejor. Gracias a todos por los abrazos.

No sé si conocéis a la chica de la foto. A veces aparecía rubia en glorioso B/N, de femme fatale, con pulsera en el tobillo, induciendo al asesinato al pobre Fred MacMurray. Otras llenaba la pantalla de energía danzando entre los siete enanitos y Gary Cooper. O nos emocionaba de madre coraje. O nos divertía engatusando a un despistado Henry Fonda.
El doblaje franquista nos robó una de las voces más características, más slang, del cine clásico, una delicia barriobajera con clase. Pero las nuevas tecnologías nos la han devuelto, aprovechad: "Bola de fuego", "Stella Dallas", "Perdición", "Las tres noches de Eva", "Encuentros en la noche", "Juan Nadie".
Siempre es un placer hablar de Barbara Stanwick.

PD: El título lo ha elegido mi niña.

martes, 29 de marzo de 2011

Angles



Lo han vuelto a hacer. Sí, el nuevo disco de los Strokes, el ya mítico "Angles", es superchachi. Definitivamente, el final de marzo del 2011 será recordado entre los acordes de "Machu Picchu" y "Life Is Simple in the Moonlight". Ahí me veis desgañitándome con irresistibles estribillos como los de "Under Cover of Darkness": "Doon't Goooo That Waaaay/IIIII'll Be There For Youuuuu". (Pequeños, pequeños detalles como el gritito del final en el "my friend and adversary" o la guitarra electrizante de "Two Kinds of Happinness"). Y qué me decís de "Taken for a Fool" (esta gente sabe nominar una canción), de "Games", de "Gratisfaction" (a mí me recuerda a Queen en los 70, el de "Don't Stop Me Now" o "Let Me Entertain You"), de "Metabolism" (una muestra de cómo manejan la épica pop),... Y "Call Me Back", la experimental. Lo tenemos todo (lo mejor y lo peor) de los Strokes en un disco diverso, arriesgado, sin miedo al ridículo (me encanta esa actitud). Y que salga el sol por Antequera que a mí este grupo grupo me gana. Me pierdo entre los treinta y tantos minutos de esta joya (el "First Impressions on Earth" es una excepción entre los otros treinta-minuteros "Is this It" y "Room On Fire"). Uno de esos discos de los que hablaba, uno de esos clásicos personales, uno de esos que les pones la función de volver a escuchar del iPod. Porque sabe a poco y es suficiente, porque es grande y minimalista. Long Live, Strokes!

PD: Y la nota negativa: Internet es un sitio lleno de críticos o seudo-críticos, en el que, si buscas el citado disco, puedes encontrar cientos, miles de páginas de estos blogeros con sus cientos, a su vez, de comentaristas, todos, por supuesto, con una voz autorizada que les dio su madre al nacer. Y es el tiempo que nos ha tocado vivir. Alguien prefiere leer la crítica de un aficionado como yo (que no tengo ni puñetera idea de melodía, ni de solfeo, ni de tocar el ukelele) denigrando un grupo o un disco, que queda más cool porque no te pagan las disqueras (aunque ya te gustaría) y demuestra tu sentido independiente, que comprobarlo por uno mismo.
El gran Julián Marías, ínclito discípulo de Ortega y Gasset y filósofo y crítico de cine vocacional-aunque el término le aterraba-, entendía la crítica no como la acumulación torticera de los defectos sino como el descubrimiento de los valores innatos de una creación. Ah, y no era un crítico enciclopédico, lleno de referencias, sólo analizaba películas que creía valiosas -que no perfectas, todo el mundo buscando obras maestras...-.
Es un error en el que podemos caer todos (yo mismo criticaba a los Coen hace poco). Pero para eso están, para rectificar. Una de las cosas de las que me estoy dando cuenta con la edad es que no merece la pena gastar tantas energías en despotricar sobre lo que no te gusta. Demasiado esfuerzo desperdiciado. Mejor cuéntale al mundo tus bondades. No critico a la crítica: pero constructiva, por favor. Miss You. ¡Un comentario ya!

The Naked Lunch


Esta parece que va a ser la semana de la entrada. Mis lamentos necesitan el eco de este rincón. Aquí tenéis tres intentos de llamar a la puerta.(Con pomposos títulos en inglés, ahí lo llevas). No sé si me he equivocado de piso pero espero que la acústica sea lo suficientemente buena.

Time Is Running Out

Un buen día. De esos perfectos para compartir. Nos sentamos en el banco de un paseo. No hablamos. Al principio me incomodaba no hablar. Es como si creyera que se iba a escapar si no la enlazaba con mis palabras. Hablaba, hablaba sin parar sobre todo y sobre nada. Ese día no lo estropeé, dejé que el tiempo hablara en silencio. Me ajustaba sutilmente a ella, encajando mi costado contra el suyo, la rodeé con mi brazo para que apoyara la cabeza en mi pecho. Así podía oler su cabello y observar las costuras de su cuerpo.
Una vez me preguntó: ¿Por qué me quieres? ¿Por qué yo? Supongo que le dije algo increíble pues recibí la mayor de las recompensas, la que menos merecía: Porque eres todo yo, porque me completas, porque estoy bien si tú lo estás y me hundo en un abismo si me dices no, porque eres intensa, porque crees en todo lo que dices y lo que haces mientras yo sólo soy capaz de seguirte para no romperme, porque todo encaja, porque no veo más allá de ti, porque mi corazón está hecho de pedazos de tu rostro, porque la musa de mis sueños es de tu estatura. Hoy le respondería de otra manera, sabiendo lo que sé, siendo quien soy ahora. Esto me hace sentir triste, hay bonitas palabras que ya nunca más serán, mas como alfileres en mi garganta. Para mí es una escena de terror, de tensión, inaguantable, inexplicable. Le gritaría, saldría corriendo sin mirar atrás.

Blind Date


No sabía porqué había quedado con él, quizás por añoranza, le recordaba a cuando vivía en su pueblo, con su familia, sus amigos. Pero él no era ninguno de esos. Sólo un simpático recuerdo de hace unos años. Cuanto más pensaba en lo insignificante que era ese individuo enjuto y barbilampiño, más disfrutaba de la frivolidad con que estaba llevando la cita. Mientras, él se desgañitaba, en sentido figurado, porque fuera el mejor encuentro hombre-mujer de la historia. Se lo imaginaba arrastrándola por el pelo, contándole cualquier historia sobre la caza del día interior y ella riendo como si se estuviera enterando. No sabía de qué demonios hablaba. Pero le entretenía, quizás se quedara un rato más o lo dejara en este mismo momento. Se sentía poderosa, justo en la línea entre la cortesía y el desprecio. No está mal sentirse así de vez en cuando, sobre todo porque no lo puedes hacer con las personas que te importan, y él era nada.

Monster

Le cogí miedo a salir a la calle desde que atisbé por la ventana que había un monstruo a la vuelta de la esquina. No sé porqué escogió mi calle: era de lo más corriente y no había nunca mucho tránsito. De todas las calles posibles escogió ese callejón mugroso donde vivía. Joder, una de las razones por las que me decidí a habitar esa pocilga era porque esas cosas no iban a pasar allí. Me equivoqué una vez más. Cada día me asomaba y observaba cómo devoraba a alguna incauta víctima y roía sus huesos y la sangre le corría por las comisuras.
Era un monstruo sin ningún encanto, un monstruo. No hubiera pasado ni por monstruo, era inmundo. Tenía el aspecto de un hombre trajeado y arreglado pero con joroba, grandes y peludas zarpas, mandíbulas de tiburón, el rostro desfigurado como si su cabeza fuera un puñado de carne picada moldeada y encajada a puñetazos en su cuello. Sus venas eran tuberías que se inflaban por la tensión. Recordaba a cuando era crío e intentaba darle forma con mis torpes manos a una pastilla de plastilina. Intentaba colocar tronco cabeza extremidades pero no conseguía que las figuras se quedaran de pie, se caía la cabeza, los brazos colgaban hasta el suelo, las piernas se retorcían en una postura imposible. Más o menos. Huelga decir que nadie en su sano juicio se cruzaría con eso. Y no es que no quisiera escapar, es que la criatura no se movía de su puesto. Estaba siempre en guardia. Día y noche.
Una mañana no estaba, simplemente. Creo que su puesto lo había ocupado alguna señal de tráfico. O algo parecido.

PD: Necesito un comentario. O amenazo llamaros a horas intempestivas.

lunes, 28 de marzo de 2011

SONGS OF LOVE


INTRODUCCIÓN: Esta entrada fue redactada originalmente hace unas dos semanas, pero azares y avatares han impedido su publicación hasta ahora. Y es que es uno de esos temas recurrentes... o una pesadilla de abuelo Cebolleta.

Canciones, canciones. Las hay de todos los gustos y colores, pero hay algunas que retienen el momento, definen estados de ánimo. Con ellas puedes oler lo que olías cuando la escuchabas.
Verano de 1993. Mi habitación. Una de la madrugada. Tumbado en mi cama semidesnudo por exigencias del calor que lo invadía todo. Presioné el play en mi walkman Sony con Megabass (por supuesto que me gustaban los graves) y empecé a escuchar la primera canción del “Vs.” de Pearl Jam, “Go”. Tuve una epifanía, casi me sentía flotar. Me vi, os lo juro, me vi encima de mi cama, flotando por la habitación bajo los acordes gloriosos de Gossard, Ament & Co.
Navidades del 96. “The Downward Spiral” de Nine Inch Nails en mi vieja cadena Philips. Los auriculares más tochos que os podéis imaginar (¡de clavija gorda!) con la tela comida del uso. Más graves. Era de día, pero se hizo la oscuridad. Un hormigueo creciente, una plaga de langostas se estaba introduciendo en mi cerebro a través de mis oídos. No me podía creer que esa música existiera: “Mr. Self-Destruct” me convirtió.
Verano del 88. La primera vez que me emborraché, recibí un puñetazo tras una torpe declaración y compartí vomitera con la chica que me había dejado el vinilo del álbum de rock más importante de mi vida: “Apettite for Destruction” de Guns’N’Roses. También me traía loco aunque tuviera como unos diez años más que yo. Ese álbum es ella (junto al “New Jersey” de Bon Jovi y el”Fresh+Blood” de Poison).
Otoño del 84. Primeras escuchas del “Synchronicity” de The Police. Y me gustaban las canciones más marcianas: “Mother” y “Miss Gradenko” (curioso, eran las únicas que no compuso el genio de Sting; la de la madre era de Andy Summers –enfermiza, insoportable-; la otra era un suave medio tiempo de Stewart Copeland). Nunca lo he dicho en público pero “Wrapped Around Your Fingers”, en mi opinión, es una de las canciones más flojas de los Police. Me carga el tempo aunque la letra está plena de romanticismo pop. A esto añado que una mala canción de Sting es el sueño húmedo de muchos compositores.
Marzo del 2011. ¡The Strokes edita su último álbum “Angles”! Espero que sea uno de esos momentos (aunque ya nada será igual).
PD: Disfrutaría molto si trajerais un trocito de vuestros recuerdos a este rincón. Confident ha abierto la caja de los truenos con una entrada que merece portada.
PD de la PD: ¡Trent Reznor ha ganado un Óscar! El autor junto a Atticus Ross de la banda sonora de “The Social Network” recogió un premio que creo que cierra el círculo de una carrera musical intachable y abre nuevas y excitantes posibilidades a una personalidad como la de Reznor, que vive su etapa más fructífera y, quizás, más interesante.