martes, 17 de marzo de 2009

Hacía unos veinte días que no escribía nada y el día no parecía invitar a ello. La humedad y el frío contrastaban con un sol incipiente que parecía sonreír a los afortunados que podían pasear por alguna larga avenida camino de la playa más soleada que pudiera visitarse. Mientras, yo me encaminaba a mi pequeño cubil esperando encontrar la inspiración y que el sonido de las teclas tintineando alegremente acercaran más a la Musa caprichosa que a veces me ampara y otras me rechaza. Intentaba vaciar un poquito las inquietudes que, cuando atenazan, intentas ocultar, porque sino el aire se te hace irrespirable y las extremidades flojean. No me iba a rendir, lo iba a hacer, iba a conseguirlo, nada es imposible cuando la empresa es noble. Había pasado un pequeño invierno en mi mente, que no en mi corazón que ardía en deseos de abrazar y de besar y de reír y llorar. A veces parece que dejas a tu cerebro en suspenso, nada es demasiado importante ni deja de serlo, simplemente no te lo planteas. Todo son emociones, dejas que te rodeen, que te acojan en su seno. Es una buena sensación, la racionalidad es, a veces, una excusa para no sentirse desgraciado porque no tienes a quien achuchar. ¿Para qué sirve el mejor trabajo o la tarea más ardua si luego no hay nadie para escucharte? Piensa en una fábula con un científico que, aislado del mundo, intenta llevar a cabo su experimento más arriesgado, esperando salvar a la humanidad. Y, de repente, se da cuenta que no hay humanidad a la que salvar pues ha estado demasiado tiempo fuera, todas las personas a las que importaban y le importaban a él han desaparecido. Al final, siempre hay una mirada que te comprende y unos brazos que te rodean. Eso tiene sentido.

jueves, 26 de febrero de 2009

Lola


Ya está aquí. Una nueva referencia. La primera chica que conozco que sólo se llama Lola y no va a tener por tanto que soportar "dolores". Aparte del chiste fácil, me alegro que todo haya salido bien y espero hablar pronto con los interesados. Y es que todavía no he llamado, no he sentido esa mezcla de cansancio y satisfacción que tendrán los implicados en este momento. No sé si es justificable, pido perdón si hay que pedirlo, pero he creído que este momento es suyo y no quiero molestar ("que no molestas hombre"). Todos tenemos muchos hombrecillos juntos peleándose continuamente. Pero esa es mi razón y espero no molestar. Iba a estar de cuerpo presente cuando ocurrió el evento, pero había otros que se precipitaron. Y aquí es fácil hablar de esas conjunciones extrañas, ese equilibrio que parece guardar la naturaleza y nosotros estamos destrozando con tanto ruido: en esos momentos mi abuela se iba y Lola apareció. Y me doy cuenta que me siento más aliviado. Me gusta que todo salga tan natural (también lo relaciono con esas escapadas a la naturaleza de Respirar que suenan a gloria). Los humanos sofisticamos procesos tan básicos como la vida y la muerte. Eso conlleva una gran responsabilidad, porque tenemos unos instrumentos muy peligrosos y no estoy seguro de si podemos manejarlos convenientemente. Yo me siento aún un neófito en dichas artes.

PD: En este punto no puedo más que recordar que hay una canción estupenda de los Kinks titulada "Lola". Así que la portada va por ella.

lunes, 16 de febrero de 2009

No surprises


No, no hay sorpresas. Este rincón es un cajón desastre donde tiene cabida "casi" cualquier cosa (creedme si digo que ejerzo la autocensura). Y esto no viene a cuento de nada, es así. Si a stif le gustó "Deseando amar" (mejor título original "In the mood for love") debería ver su poco evidente continuación "2046" -quien haya visto la primera sabe que no se trata de una fecha futurista, o sí-. Y es que a stif le gustan esas historias de amor contenido, perfecto e imposible, y coincido. Siempre, al respecto, recuerdo esa historia incluida en una película infantil, "Los tres caballeros", de un pingüino obsesionado por irse al Caribe, harto de helarse en su iglú. Consigue, no sin esfuerzo, que su barquito de hielo alcance una paradisiaca isla y, al cabo de un tiempo, lo vemos tostándose al sol con una piña colada y mirando de reojo un póster de su anhelado iglú. Esto es lo de siempre y me gusta repetírmelo: algo no es mejor si no lo tienes aunque creas que lo es. Esto me ha salvado muchas veces de cometer errores que pueden estropear lo que tengo por lo que me gustaría tener. En entradas anteriores defendía la mediocridad (el gran Horacio defendía en uno de sus epodos la "aurea mediocritas") que cada vez me parece más valiente que la audacia, el gusto por la excelencia, el salto al vacío. Y esto es porque he entendido que me tengo que dar a los demás para ser más yo mismo, porque, si sólo soy yo, no soy nada (vale, esto ya apesta a tópico). Por tanto debo ser más accesible, más comprensivo, más generoso, más pánfilo, porque la egolatría sólo llevaría a quedarme sólo con mi grandeza, que no es más que una ilusión óptica. Sé que tengo algo sólido, tan fuerte como una roca, nada puede atravesarlo, sé que os tengo, que os puedo agarrar, y sé que las tengo y las agarro muy fuerte. No puedo soltarlo porque mis brazos y mis manos ya tienen la forma justa de su mirada...
Bueno, ya está, no quiero continuar, ya está bien, un grito quizás.

PD: La conclusión a esta entrada no puede ser otra que un disco de desamor perfecto: "In the wee small hours" de Frank Sinatra. Grabado en plena separación de su amada Ava Gardner, con la que tenía esa típica relación ni contigo ni sin ti (aun habiéndose separado traumáticamente y haber protagonizado peleas antológicas, el bueno de Frank, poco dado a sentimentalismos, envió ramos de flores a Ava, destrozada anímica y físicamente por el alcohol, cada día hasta su muerte), se puede palpar su estado de ánimo lánguido y cargado de dramatismo contenido. Todas y cada una de las canciones de este álbum son historias imposibles, ya acabadas y que sólo viven en el recuerdo de un corazón hecho añicos. Mi preferida siempre ha sido "Last Night When We Were Young", pero cualquiera es recomendable.

martes, 10 de febrero de 2009

El insufrible carrusel de notas avisa...

La dirección de este blog ha decidido despedir a todos los actores de este dislate y promete no volver a crear confusión (por cierto, que es el título de una de las canciones del disco de la ELO). También informa que todas las entradas desde "MAGIC" han sido escritas y publicadas el mismo día, aunque figuren, no se sabe porqué, distintas fechas. Yastá.

NOTA DE LA NOTA DEL AVISO DEL AUTOR

Con este pequeño truco he conseguido las cincuenta entradas. Venga, a celebrarlo.

PD: Esta entrada hay que leerla al final del todo, después de la NOTA DEL AUTOR y no antes de "MAGIC CARPET RIDE",... ¡Qué demonios! Leedlas como os salga de los..., pero leedlas.

AVISO DEL AUTOR

Para el que esté leyendo estas líneas el orden de lectura es el siguiente: primero hay que leer este AVISO, luego la entrada de "MAGIC CARPET RIDE" y, finalmente, la NOTA DEL AUTOR. Estáis avisados.

NOTA DEL AUTOR

Entono mi "mea culpa" porque en la entrada anterior he escrito "hecho de menos", cuando todo el mundo sabe que la "h" es muda (aunque no sé si sorda también) y que no se puede "hacer de menos", porque eso no es hacer ni es ná. En todo caso podría poner "hago como que echo de menos, pero en realidad hago más por no echar de menos y el echador que lo eche buen echador de menos será" (o el hacedor u "oh, Hacedor, que todo lo haces y echas"). Aunque se puede cumplir también el hecho de que menos es más, pero no sé si en este caso es de parte del hacedor o del echador.

PD: En realidad el que echa hace algo, por tanto, echémonos en brazos de Morfeo y durmamos el sueño de los Justos, que son bienaventurados allende los mares y más allá. "Freestyle" que dirían algunos.